Teoría Filosófica de una Escritura Pasional

La escritura es un herramienta muy valiosa que nos ofrece una infinidad de posibilidades, las cuales serán cada vez mayores, si nos esforzamos por desarrollar nuestras habilidades verbales, tanto orales como escritas. 
Siempre he creído que las palabras representan poder, pero ¿qué es exactamente el poder sin alguna motivación u objetivo que conlleve pasión, sentimientos encontrados, frustraciones, tenacidad y principalmente la carencia de inspiración como el principal motor de grandes logros? Estuve durante los pasados días, intentando formular una coherente y acertada teoría en relación no solo con el conocimiento previo que tenía acerca de la escritura, sino intentando transmitir un poco de mi esencia a través de esta teoría. Fue entonces, cuando me di cuenta de una realidad, a pesar de carecer totalmente de inspiración, no solo por el tiempo limitado, sino por la priorización de otras actividades que no demandaran este complejo proceso de reflexión, interconexión de ideas y principalmente la puesta en práctica de mi paciencia; llegué a la conclusión que mi teoría simplemente se basaría en el correcto reconocimiento, interpretación y transmisión de los sentimientos que cada uno de nosotros experimentamos día con día.
Lo que intento plantear en esta teoría, no son pasos o instrucciones a seguir como otros autores lo han hecho, sino que intento proporcionar la herramienta que a mí me ha funcionado mejor al haber pasado horas con una hoja en blanco frente a mí demostrando mi visible fracaso. “Escribir, no es solo un proceso de creación. Es también un proceso de autodescubrimiento”-Cristina Istrati. A partir de esta frase, pude darme cuenta de una verdad que había estado frente a mí todo este tiempo. Si los seres humanos tenemos la habilidad de realmente sentir, y dejar que el sentimiento del momento nos permita envolvernos en todas aquellas emociones que contrae (ya sean de enojo, estrés, alegría, bloqueo, inspiración u otros sentimientos), tendremos la completa capacidad de analizar, experimentar y plasmar este enriquecedor autoconocimiento.
Al lograr un dominio más equilibrado de nuestras emociones, su asimilación y además tener un conocimiento de nuestros gustos y disgustos, aficiones y desagrados; podemos ser capaces de plantear un objetivo más realista, tangible y poder decidir hacia dónde vamos. Es aquí, donde seremos capaces de plasmar cualquier emoción que la situación nos presente, enfocándonos en un objetivo que represente a nuestro “yo escritor pasional”. Sí, tal vez requiera de mucho más esfuerzo del que estamos acostumbrados a realizar, pero ya depende de la tenacidad, esfuerzo y la finalidad de cada quien.
Ahora bien, no creo que ciertamente la necesidad de “escapar de una rutina” como lo plantea José Antonio Marina en su teoría de Aprender a Escribir, sea un punto esencial para garantizar que las personas se vean encaminados al hábito de la escritura. Existen un sinfín de actividades y caminos diferentes para no caer en la rutina, creo que la escritura nace de cada quien de acuerdo al conocimiento y circunstancias que lo rodean y lo hacen ser quien es y muchas veces la escritura surge de un interés innato en la persona. Cuando no es así, argumento que es cosa de evaluar las razones de por qué estoy escribiendo y evaluar qué emociones me genera para así transmitir cualquier idea que surja de ese sentimiento o pensamiento (aun cuando el objetivo sea simplemente para cumplir con un trabajo de una materia). Como ya lo mencioné anteriormente, escribir tiene que ver con el acercamiento que uno mismo tiene con sus emociones y la manera en que las representa. 
Finalmente pienso que si el escribir, es algo que se impone o se transmite sin fundamentos que te conmuevan y te motiven a hacerlo, no es necesariamente una actividad que formará parte de la vida de todos. Sin embargo, aquel que encuentra el placer de esta importante aspiración, tendrá el poder de crear una diferencia no para los demás sino para el enriquecimiento y plenitud personal.
Referencias:
-MARINA, JOSÉ ANTONIO, LA MAGIA DE ESCRIBIR, BARCELONA, DE BOLSILLO, 2008.
-VULPI, JORGE, LEER LA MENTE, PUNTO DE mmLECTURA, MÉXICO, 2011.