I believe I’m loved when I’m completely by myself alone
Hace 17 años, estaba disfrutando de poder volver a leer de nuevo. De Abril a Julio de 2002 fue el primer gran chingadazo que me dio la vida. Esos meses estuve bajo un tratamiento extremadamente severo con cortisona en cantidades industriales.
A mis 13 años tuve que aceptar que si me pasaba la mano por el pelo, irremediablemente se me iba a caer en mechones que nunca más crecieron. Tuve que aceptar la “deformación” de subir 30 kilos, las marcas de acné brutales que aparecían por todas partes. Los cambios de carácter, y la depresión llegando a psicosis que provocó un cambio químico tan brutal justo entrando a la adolescencia.
Al principio evitaba los espejos, hasta que mi psiquiatra me dijo: Te salvaste de algo que no tiene explicación lógica, salvaste la vista, puedes volver a comenzar, tienes todas tus capacidades intactas, ese cuerpo recibió un impacto similar al de una aplanadora sobre un coche e increíblemente sigue funcionando. Se rompió parte de la carrocería, ¿Y? No eres un pedazo de carne, en cuanto puedas regresa a la escuela, y ya después cuando se dio cuenta del infierno que era mi familia, me dio el mejor consejo que me pudo dar nadie: olvídate de ellos, no son nadie, no les des ese poder, ni siquiera pueden donarte sangre ¿Por qué darles importancia? Vete, y construye tu propio camino.
Hace poco supe que el síndrome de Cushin, que así se llama lo que tengo, pudo haberme costado la vida. Un amigo me contó de alguien que no sobrevivió las consecuencias que yo pago todos los días.
Me costó muchos años aceptar que quién soy, es mucho más que lo que ven los demás, que mis capacidades son mucho más que los estándares sociales, económicos, o físicos. Esa, fue solo la primera arrastrada en serio que me puso la vida, pero a cambio me regaló un camino en dónde las personas adecuadas me enseñaron que hasta el sueño más enfermo se puede hacer realidad, si estás dispuesto a pagar el precio.
Me caga la gente que cree que tengo que sentirme mal, por ser talla 15, por tener poco pelo, o porque me da una hueva infinita maquillarme. Me caga porque no tiene ni puta idea del gran triunfo que fue el estar viva, de poder volver a ver un amanecer, de leer un libro, de ver y crear pendejadas en internet desde 2004.
No tengo la menor gana de encajar en un estándar tradicional de belleza, y hace rato me puse a rastrear el por qué siendo que vivo en un medio en el que eso cuenta muchísimo, y fue este. Grabada en 1999, llego a mi justo en el momento exacto, para que pudiera mandar toda eso a un viaje derechito y sin escalas a la chingada.
No me derroto la vida, aquí sigo 15 años después, con toda la intensión de salirme con la mía.
Esta soy yo 30 años, casi recién cumplidos, y me fascino la mera verdad.

