Dos viejos comiendo sopa (y con notificaciones pendientes) | Goya

Notification pending

o el colapso de la comunicación humana

Te llega un e-mail: vibra el smartphone, suena el tablet y el ordenador hace todo lo posible por acaparar tu atención.

Entras a facebook: alguna solicitud de amistad, media docena de notificaciones, te abren varias conversaciones y se te llena el time-line de miles de imágenes con frases que quieren convertirte en un humano mejor.

Entras en twitter: algún que otro retweet, un par de favoritos, tres mentions, y un time-lime de magnitudes infinitas (sí, sigues a demasiados perfiles).

Te meten en un grupo de whatsapp: no paran de bombardearte a mensajes, y el smartphone parece un sismógrafo.

Diferentes redes sociales o páginas de internet te recuerdan constantemente que hace tiempo que no las visitas y todo el contenido interesante que tienen para ti y te estás perdiendo.


Lo de arriba puede ser un ejemplo de un usuario medio de internet. Vivimos rodeados de notificaciones, de avisos, de comunicaciones. Los humanos devoramos información y ahora tenemos tanta información como nuestro apetito desea, y mucho más. Pero…

¿es relevante esa información? ¿sabemos dominarla o dejamos que ella nos domine?
las notificaciones de Batman | origen desconocido

Nos levantamos con unos objetivos a cumplir en cada día; desde terminar un trabajo pendiente, hasta salir a dar un paseo. Pero constantemente nos encontramos con enemigos que nos quieren desviar la atención de aquello que nosotros nos hemos planificado. Unos pequeños númeritos, zumbidos, alertas, notificaciones, (tienen mil formas, y están en cada rincón de nuestra vida) Reclaman atención en todo momento y nos generan estrés si no les hacemos caso.

En los últimos años he vivido una intensificación y masificación de notificaciones que están llegando a saturarme. No podemos vivir siempre pendientes de las notificaciones de otros. Ya que cada notificación siempre quiere algo de nosotros (aunque sea tirar el spam a la basura). ¿Cómo hemos llegado a esta situación?


Antes (yo no conocí esa época), la comunicación humana se basaba en la coincidencia espacio-temporal de las personas. Con la escritura, esa barrera se rompió. Mediante cartas, dos personas podían comunicarse independientemente de la distancia a la que estaban. Aunque cuanta más distancia, más tiempo tardaba la carta en llegar. El tiempo de espera era la nueva barrera para la comunicación entre personas que no coincidían en un mismo espacio y en un mismo tiempo.

Más cerca de nuestra época, llegó el telégrafo y posteriormente el teléfono. Se rompió la barrera del tiempo de espera. La comunicación pasaba a ser instantánea. Independientemente de la distancia a la que estaban dos personas, estás podían comunicarse de forma instantánea. Pero surgió una nueva barrera, la disponibilidad de poseer y estar cerca del “aparato de comunicación”. Uno podía llamar a casa de otra persona, pero esta quizá no estaba en casa.

Y ya más cercanos a nuestra realidad. Con el teléfono móvil se rompió esta nueva barrera. La gente ya puede tener un aparato de comunicación en su bolsillo, cerca de él en todo momento. Ya no es necesario preocuparse por estar cerca del teléfono fijo de casa, puesto que finalmente…

el teléfono se hizo movil y empezó a vivir en nuestros bolsillos.

Pero en los tiempos del teléfono móvil original (o dumbphone, como se le conoce ahora) aun no existía el nivel de estrés que ahora vivimos; por la sencilla razón de que no tenían internet. Cuando se dotó al teléfono de internet como una de sus principales características, y la adopción masiva de la tecnología push, es cuando nuestra atención dejó de ser nuestra, y la regalamos a los otros.

Resumiendo las barreras en la comunicación (y añadiendo alguna más)

  • Barrera del espacio-tiempo: dos personas deben coincidir en el tiempo y en el espacio para poder comunicarse. Barrera superada por la escritura.
  • Barrera del tiempo de espera: dos personas deben esperar un tiempo para poder comunicarse entre ellas. Barrera superara por el teléfono e internet.
  • Barrera de la disponibilidad: dos personas deben estar cerca de sus aparatos de comunicación para poder comunicarse entre ellas. Barrera superada por el teléfono móvil.
  • Barrera de la continuidad: dos personas deben estar constantemente conectadas a sus aparatos de comunicación para poder comunicarse de forma constante entre ellas. Barrera superada por la tecnología PUSH, el Wifi y las tarifas planas de internet.

Tampoco | Goya

El resultado del estrés actual con el exceso de notificaciones y comunicaciones viene dado por la superación de la última barrera de la continuidad. Ahora nada impide que dos personas estén continuamente en comunicación constante entre ellas. Pero así como con la barrera del espacio-tiempo dos personas se comunicaban si ellas se buscaban o encontraban y tenían tiempo de hacerlo; con la barrera del tiempo de espera, las personas se comunicaban cuando tenían tiempo para hacerlo y el tiempo de espera les daba ese margen; con la barrera de la disponibilidad, uno cogía el teléfono cuando podía y no lo alargaba mucho por los costes del mantenimiento de la comunicación; una vez superada la barrera de la continuidad, el “inicio de comunicación” es constante independientemente de la situación en la que se encuentre en la vida real “el comunicado”. Utilizo el término “el comunicado”, puesto que mientras no dé una respuesta, no puede considerarse interlocutor.

La mensajería instantánea es gratuita en los móviles (para algunos, aquel lejano sueño de tener “el messenger en el móvil” se ha convertido en una pesadilla), y eso hace que qualquier persona nos “intente comunicar” en cualquier momento de nuestras vidas. Y el intento de comunicación no se ve afectado por el estado del resto de comunicaciones o intentos de comunicaciones que está teniendo “el comunicado”. Es decir, independientemente de cuantas comunicaciones ya llevemos en marcha, nos podrán llegar nuevos “intentos de comunicación”.


¿Unas nuevas normas de comunicación?

Con el actual escenario es imposible que sigamos actuando de la misma forma que antes.

No contestar un hola cuando alguien te lo dice a la cara es una falta de educación (suponiendo que no hay ningún otro problema de índole personal entre ambas personas). Sin embargo,

¿no contestar un “hola” de una comunicación instantánea (cuando se te suma a otros centenares de holas) debe considerarse igualmente una falta de respeto?

Estar sentado en una mesa con los amigos y no decir nada en toda la noche, puede considerarse un comportamiento extraño. Pero

¿no decir nada en un grupo de mensajería instantánea (cuando se te suma a otras decenas de grupos) debe considerarse igualmente un comportamiento extraño?

No contestar una pregunta urgente o importante de un conocido, familiar o amigo, puede significar indiferencia hacia esa persona, pero

¿no contestar una pregunta urgente por mensajeria instantánea (cuando a lo mejor ni la has visto) debe significar indiferencia hacia esa persona?

Y este tercer caso es el que más me inquieta de los tres que he expuesto. Ya que el mensaje implícito de suponer que la comunicación instantánea es igual a la comunicación de coincidencia espacio-temporal, significa que por el hecho de que una persona te “intente comunicar”, el “comunicado” está en obligación de abandonar cualquier cosa de su mundo real y físico en ese momento y focalizar su atención en ese “intento de comunicación” para convertirlo en una comunicación.

O un caso aun más escalofriante. Una vez iniciada una conversación, el abandono repentino de la misma puede considerarse como una falta grave. Si yo estoy frente a una persona hablando y de golpe ceso la comunicación sin razón alguna aparente, sí que sería un comportamiento nada aconsejable. Pero por comunicación instanténa puede ocurrirme algo a mi o en mi entorno que incluso me imposibilite avisar del cese de la comunicación (desde un ataque al corazón, hasta algo tan simple que te llamen por teléfono y no puedas acceder al programa de comunicación instantánea).

Algo que he aprendido en este mundo de comunicación sin barreras es que:

he otorgado el privilegio a los demás a que me intenten comunicar cuando a ellos les plazca, pero me reservo el derecho de contestar cuando quiera

Y una vez comprendida esta máxima, otra que creo que nunca debemos olvidar:

la persona física tiene prioridad sobre la virtual

Entendiendo persona virtual, como aquella que nos está “intentando comunicar” desde dispositivos de comunicación.

Creo que es mayor falta de respeto dejar de atender a una persona física por una virtual, que a una virtual por una física.

¿Evitaremos el colapso?

La tecnología push ha superado la última barrera conocida en la comunicación. (a ver qué pasa cuando se supere la barrera de coetaniedad y tengamos que lidiar no sólo con las notificaciones del presente, sino las que nos envíen desde el pasado y el futuro…). Por lo que se han incrementado los “intentos de comunicación” que recibimos al día. Cada vez nos comunicamos más y con más gente de forma instantánea. Cada vez tenemos más notificaciones, y no hay que olvidarlo, las notificaciones casi siempre nos apartan más de nuestros objetivos (quizá nos planteen unos nuevos, pero nos hacen creer que estas notificaciones tienen una urgencia lo suficientemente importante para apartarnos de todo lo demás).

¿Ignorar los “intentos de comunicación” cuando estamos haciendo otras cosas, como disfrutar de un paseo, de un libro, o de un momento de descanso debe considerarse como una falta de respeto?

¿Debemos dejar vivir siempre y en todo momento al teléfono en nuestro bolsillo y responder a sus demandas de forma instantánea?

Sinceramente creo que si no tomamos todos medidas al respecto, el nivel de notificaciones se va a incrementar hasta llegar al punto del colapso de la comunicación humana por “sobre-notificación”.

Una posible solución puede estar en

  • aplicar tácticas de curación de contenidos a todas las notificaciones que nos llegan.
  • re-adaptar las normas sociales de la comunicación a este nuevo escenario sin barreras.
  • adaptar los sistemas de comunicaciones a la masificación actual de comunicaciones (avisar sin agobiar, aprender a filtrar automáticamente, etc…)

Agradezco sugerencias y comentarios a este texto (que me llegarán en forma de notificaciones a mi correo). Mientras voy a “intentar comunicar” a todos mis conocidos que he escrito este texto.