Mi libretita roja

Ayer por la noche, mientras hacía espacio en mi mochila para meter algunas cosas, encontré mi libretita roja del pasado. Fue una sorpresa abrirla y descubrirme en mis narraciones, en mis ideas y apuntes de lo que hacía hace un par de años.

Cuando comencé en la libretita roja estaba en una etapa de mi vida en donde pedía a gritos un cambio, analizaba y re-analizaba mi situación para darme cuenta que la solución estaba en mis manos. Me daba valor escribiendo mis deseos y confusiones, hasta que tomé decisiones importantes que me han traído hasta aquí. Recordé mis angustias de años pasados y algunos sueños que todavía me emociona cumplirlos.

Segura estoy que muchos de nosotros, quienes gustamos de escribir, lo hacemos donde podemos: en un blog, en cualquier red social o en una libreta, porque el punto es desahogarnos a través de las letras, y cuando nos releemos ya que ha pasado un tiempo, es como dar una ojeada al pasado, y quizás descubriremos que sí hemos cambiado y superado obstáculos y crisis. Eso es lo que me enseñó esta libretita del pasado: he sido lo suficientemente valiente para avanzar y derribar algunos miedos, aunque me he equivocado una o más veces, y sigo adelante. Cuando leí la última anotación de mi libreta, encontré un escrito que narraba el inicio de mi relación con él, escribí lo que me hacía sentir y las dudas que tenía porque inesperadamente reaparecía alguien de mi pasado que no me dejaba ir y que tampoco había sabido estar presente en su momento. Terminé el relato con una frase esperanzadora para seguir adelante y entregarme a la relación que estaba iniciando. Lo leí todo, no supe cómo sentirme, percibí un sabor amargo en mi garganta y pasé saliva. Fue lo último que había escrito, y después … unas cuantas hojas en blanco. Me pareció muy curioso haber terminado de escribir en la libretita roja cuando justo iniciaba una historia de amor que me ilusionó en esa temporada, y justo ahora estar pasando por la ruptura y el proceso de superar todo, y seguir adelante, y recuperar la fe y la ilusión.

Haber encontrado esta libreta de mi pasado fue lo mejor que me pudo haber ocurrido este fin de semana. Quedan muchas historias de mi futuro por escribir en una nueva libreta, muchas personas por conocer, nuevas anécdotas de éxito, sueños por defender y alcanzar, y — espero- una historia de amor.