Respuesta

Sí, tomé la decisión de separarme de él, y dudé porque la separación fue por cansancio, por estar vacía de dar todo y porque, dentro de mí -y realmente-, no podía dar más de lo que di con tal de que la relación funcionara. Lo peor es cuando se toma la decisión aún con amor en el corazón, eso es lo más duro, porque las preguntas te atacan todos los días. Hoy hablamos, si es que le podemos llamar “hablar”, porque francamente toda la comunicación fue por whatsapp. No discutimos, pero finalmente puedo decir que la puerta está cerrada por ambos lados, y la llave se tiró al mar, además le amarramos una piedra para que se fuera hasta el fondo y jamás encontrarla. En estos tiempos, terminar la relación no sólo implica dejar de ver a esa persona que en algún momento fue especial, sino dejar de seguirla hasta en Spotify, y eso hicimos …

Esta noche ocurrió algo bueno: mis preguntas se acallaron. Por fin tengo certeza de que tomé una decisión correcta, que de cualquier manera no podía dar más de mí, y creo que tampoco él. Lloré por tercera vez, ahogué las lágrimas en el edredón de mi cama, y me sentí tranquila. No suelo llorar por los hombres (creo que a ninguna mujer nos gusta llorar por los hombres, o viceversa), pero necesitaba hacerlo de nuevo, y tal vez con el paso de los días dejará de doler, o tal vez necesitaré llorar otra vez, no lo sé. Ahora siento que la respuesta es el camino, seguir avanzando. Sí, es dramático mi discurso, pero cuando quisiste tanto a alguien y las cosas no funcionan, es todo lo que queda, dramatizar, desahogarse un rato, porque después pasará. Hay que mantener la fe en todo momento. Toca cambiar la estrategia de la vida, enfocarme en otra cosa, en mí, por ejemplo, aprender a respetarme, tenerme paciencia y esperar a que el viento sople a favor mientras sigo caminando … seguro el camino tendrá muchas cosas interesantes, aunque por lo pronto lo único que distingo es que está dejando de llover.