Viajar es:

Este post es un extracto de un texto que escribí 2 días antes de viajar por el Sur Argentino, el texto original probablemente nunca sea publicado.

Pasarela en el Perito Moreno//Foto: Claudia Ortega

Viajar para mi aun sigue siendo una forma de aprender, de cambiar y ampliar mis ideas, de derribar prejuicios y aprender a ser más tolerante.

Más tolerante conmigo mismo, con mis limitaciones y con las demás personas. Viajar no es llevar la mochila de una terminal a otra, de un aeropuerto a otro. Viajar es dejarse atravesar por los olores, los sabores, por la gente y su cultura. Por sus verdes y grises paisajes.

Viajar es dejarse atravesar por los olores, los sabores, por la gente y su cultura. Por sus verdes y grises paisajes.
Parque Nacional Tierra de Fuego//Foto: Claudia Ortega

Es saber que no todo en los viajes son color de rosas: Por mas increíble que sea tu periplo en algún momento uno extraña su casa, sus amigos, su familia. Tal vez ese sea el precio para valorar lo que tenemos.

Es saber que hay veces donde se pasa frío y hambre, aunque somos conscientes de que todo eso es necesario para valorar el calor del hogar y la compañía de los nuestros.

Una persona tiene que viajar fuera de su zona de confort por lo menos un vez en la vida. Dejarse sorprender, dejar los planes de lado y aprender a disfrutar de lo mas minimo. Ser feliz con poco no es ser conformista, es saber vivir.

Ser feliz con poco no es ser conformista, es saber vivir.
Refugio de Montaña: Hielo Azul

En la vida como los viajes, uno planifica, proyecta y espera que todo salga acorde a su voluntad pero eso no sucede siempre así.

A pesar de todas las dificultades debemos seguir adelante, no porque perdiste tu avión el viaje termina, no porque tengas que despedirte de esos amigos que hiciste significa que vas a estar solo siempre. NO!

Viajar te hace más sabio y prudente.

Parque Nacional Tierra de Fuego: El punto más austral

Porque la ruta es sabia, por ella han caminado muchas almas, a veces puede ser muy dura, otras muy generosa. La ruta es una gran profesora:

-Aprendí a ser prudente después de estar al borde de un arresto ilegal en la frontera con Bolivia.

-La paciencia: Haciendo dedo en Tafí del Valle con la lluvia.

-A no juzgar por las apariencias, en un hostal de Cafayate(Salta)

-A dejarme sorprender, cambiando de planes camino a Potosí con mis amigos Mendocinos.

-En Cuzco aprendi a medir que las cosas no se miden por tiempo sino por la intensidad

-En Tucuman aprendi que la hospitalidad y la amabilidad es algo que se encuentra no solo en mi país. Que hay gente buena por todas partes.

- En Machu Picchu aprendi el valor de tener comida y agua

Aprendi más de la vida viajando que en ninguna de mis clases de la universidad.
Lago Titicaca//Compartiendo unos mates con amigos argentinos

Si hacia caso a todos los comentarios negativos y pesimistas que me tiraban antes de viajar, jamas hubiera conocido tanta gente buena, ni conocido el famoso Machu Picchu, el paisaje surrealista del salar de Uyuni ni hubiera pedaleado por la temible Ruta de la muerte ni nadado en las aguas termales del Ojo del Inca y sigue la lista…

Así que ¡VIAJA!

Porque….SI APRENDES A VIAJAR APRENDES A VIVIR

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