Somos jóvenes una vez y jamás viejos dos veces

Vamos a ser capaces de madrugar sin que nos pese el cansancio, vamos a gritar hasta quedar afónicos, vamos a quejarnos de todo, a remar contracorriente, vamos a ser eternos hasta que nos volvamos efímeros.

Le prometía una y otra vez, día tras día. Se prometía constantemente. Querían ser jóvenes eternos, no conocer las arrugas, los dolores, las lecciones de la vida, sus más y sus menos.

Un día cualquiera, se dio cuenta de que no había sido posible, de que todo eso ya estaba vivido, de que habían acabado sus días jóvenes aunque todos eran nuevos. Prefirió callar y contemplar como aquella mañana ella lucía como nunca, como reía y le miraba aun pensando que era pronto para envejecer. Prefirió vivir con ella eternamente, siendo jóvenes o imaginando serlo para siempre.

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