El ungüento amarillo

Antiguamente los charlatanes llegaban a un pueblo, plantaban su carro en la plaza, y se dedicaban a vender productos milagrosos que servían tanto de crecepelos como de cura para cualquier enfermedad. Ayer fui testigo de una conferencia de un charlatán al más puro estilo de estos embaucadores, vendiendo su ungüento amarillo, su solución milagrosa, camuflando su mensaje como una charla sobre hierbas medicinales y lanzado proclamas más que peligrosas. También colocó su carro en la plaza, en una plaza pública como es el Palacio de la Audiencia de Soria, gracias a la colaboración del Ayuntamiento de la ciudad que cedió ese espacio a la Asociación Juvenil La Aurora, a pesar de que varias personas advertimos con antelación de la peligrosidad del ponente, Josep Pàmies.

En su charla de más de 2h oí cómo este señor presumía de haber curado malaria con artemisa, también dijo que el ébola se cura con un blanqueante industrial llamado MMS (Solución Mineral Milagrosa), a pesar de no haber tratado jamás a nadie infectado por esta enfermedad. Este producto, el MMS, es clorito de sodio, y es tóxico y no apto para consumo humano. De hecho el propio Pàmies, a una de las preguntas de un asistente sobre los efectos secundarios contestó sin ningún tipo de pudor, que sí que tiene todas las contraindicaciones del mundo pero no porque sea tóxico ni nada, sino porque la gente se confunde con la dosis. Él no engaña, es que la gente es tonta.

En un alarde de sinceridad dijo que él nunca recomendaba dejar los tratamientos médicos porque eso le llevaría a la cárcel. Vamos, que se queda con las ganas de decirlo, al menos en sus charlas públicas, a saber qué dice en sus consultas privadas. Aunque contradiciéndose a sí mismo, recomienda abiertamente, o al menos ayer lo hizo, el desmedicalizarse, es decir, dejar los tratamientos médicos, abandonar la medicina que ha demostrado sobradamente que funciona y abrazar sus patrañas sin prueba alguna, tener fe en lo que él dice a pesar de que los avances de la ciencia y de la medicina nos muestran día a día sus logros. Lógicamente, si alguien deja el tratamiento convencional y muere, la culpa es suya porque la gente es tonta (me remito al párrafo anterior), y si sigue con el tratamiento y además toma MMS o cualquier otra mierda vendida por este señor, le cura Pàmies, no el tratamiento con sobrada eficacia.

Entre otras lindezas escuché cómo recomendaba dar marihuana a bebés para curarles tumores cerebrales, cómo tratar la tuberculosis con artemisa y MMS o cómo tratar el SIDA también con artemisa, a pesar de que él niega que esta enfermedad exista. Sí, ayer dijo textualmente que “la artemisa cura el SIDA, si es que esto existe”.

Dijo sin ningún tipo de rubor que la industria farmacéutica no tiene ningún interés en curar enfermedades y que pagan a investigadores para que investiguen medicamentos que cronifiquen en lugar de productos que curen. Supongo que la erradicación de enfermedades como la polio, la viruela, y tantas otras que están erradicadas o a punto de serlo es algo que hemos debido soñar, o fruto de una hipnosis colectiva. No, señor Pàmies, no lleva usted razón, todo esto es fruto de la medicina moderna y la investigación, la ciencia que ha conseguido que la esperanza de vida en la actualidad en países desarrollados alcance los 80 años. ¿Que queda mucho por investigar? Sí. ¿Que hay tratamientos que tienen efectos secundarios? Sí, pero funcionan, curan, alargan y mejoran la calidad de vida.

No niego que una infusión te pueda ayudar con los nervios, o calmarte algún dolor, al fin y al cabo la farmacología extrae la mayor parte de los principios activos de las plantas, los aísla, los sintetiza, los ensaya y los dosifica en las proporciones correctas. De ahí a decir que tratándose tan solo con una planta vayas a curarte un cáncer o el SIDA va un mundo. Es como si la vecina del quinto te da un remedio para la jaqueca tan solo porque a ella le funciona. O peor, porque la vecina del quinto no te va a vender a 15€ su remedio o recomendarte algo tóxico o altamente perjudicial siendo consciente de que lo es, porque ella lo hace de buena fe, y este señor lo hace porque vive de ello sin importarle lo que a ti te pase.

No, el señor Pàmies no es un buen samaritano que viene a salvarnos del malvado lobby farmacéutico. Él solo busca sacar tajada del miedo y la desesperación de enfermos que ya no tienen nada a lo que aferrarse, de hecho todo su discurso se basa en infundir miedo a los fármacos y a los médicos. Si “funciona” se lleva la medalla, si no funciona la culpa es del ambiente, de la dieta, o de la quimio o tratamiento que haya podido recibir anteriormente. Él siempre se salva, experto en tirar balones fuera e irse de rositas. Pero algún día alguien conseguirá acabar con sus mentiras, y esperemos que para entonces el daño que este señor ha hecho no sea demasiado grande.

No puedo dejar de mencionar la decepción enorme que tengo con el Ayuntamiento de mi ciudad, Soria, al cederle una sala en el Palacio de la Audiencia para soltar sus falsedades. A pesar de que en el momento que nos enteramos de la charla, entre varias personas intentamos advertir a la corporación municipal de lo peligroso que es el mensaje de este señor, la institución se lavó las manos y puso toda la responsabilidad en la asociación que organizaba la charla. Las instituciones públicas deben velar por el bienestar de sus ciudadanos, para ello depositamos nuestro voto en las urnas. Al enterarnos de quién era el que iba a impartir la conferencia, le enviamos al ayuntamiento a través de twitter toda la información disponible del señor Pàmies, no solo yo, sino también varias personas y organizaciones, algunas de ellas de reconocido prestigio entre la comunidad científica. Sin embargo no hicieron nada, tan solo transmitir nuestras quejas a la asociación organizadora dejando la responsabilidad en su tejado. No, lo siento, pero esto no funciona así. La charla se impartió en un recinto público gestionado por el ayuntamiento; si alguien sigue las indicaciones del señor Pàmies y ocurre algo grave, el ayuntamiento será responsable al no haber tomado las medidas adecuadas para evitarlo. Y pienso concretamente en el caso que le plantearon de cómo curar una tuberculosis latente, a lo cual él respondió que con artemisa y MMS. Quiero pensar que hablaban de un caso hipotético y no uno real, porque si es real y esa persona sigue los consejos de Pàmies (que, repito, no es un tratamiento, no funciona) y finalmente desarrolla la enfermedad, estaríamos hablando de que el Ayuntamiento sería responsable indirecto de un brote de tuberculosis, enfermedad altamente contagiosa, en la ciudad de Soria.

Por último, os dejo aquí los pantallazos de mi retransmisión de la charla recopilados por A2metal (muchas gracias).

Parte 1
Parte 2
Parte 3