Ella, los alguien y un extraño conocido.

No tenés que decir nada… Vos sabés mejor que yo, de mi. Hay cosas evidentes que no puedo poner en palabras. Solo en gesto… En darte el mejor aire que tengo… Que no te mueve ni una rama por cierto.
Es raro. No es capricho. Es más algo ligado a ganas de ver más en vos, pero no sé a cuántos metros estás, mucho menos si tenés camino… Porque sos bosque… Con estación… Y aún no encuentro tu primavera, tu otoño…

El otro día ella hablaba con una pareja de amigos, sin decir nombre, ni cercano, ni sinónimo… como quien habla en un café con otros dos alguien de un desconocido.

Ella les dijo:

-Conocí a alguien.

-»era todo lo que yo creí que no había y él tenía la magia viva en la mirada, así lo conocí, en una mirada, así llegó hasta mí y me movió las estrellas… Me ordené o me desordené en él… Y me puse a mí en él, y le enseñé mi poesía, le di mi beso, mi carne, y le dije un par de veces un remoto pensamiento.

Según, ella contaba sobre si, y su triste historia con el «extraño» a los alguien.

Pero al terminar, con media sonrisa de ambos( de esas que delatan) dijeron «te vimos caminar el otro día de su brazo, no tenés ni que decir quién ni su nombre, pero hacia ya un buen rato que no te veíamos esa vibra en la sonrisa»

Entonces su expresión y la impresión sobre el argumento de los alguien le dejó por un minuto una mirada perdida a la pared naranja del café, hasta que pudo abrir mis labios, y decir «él, estoy enredada en él, y para hacerlo peor y para ser sincera, debo confesar que yo no sé como definir lo a veces me pasa y siento de él»

Y los alguien para terminar con la daga que ya anterior habían iniciado a clavar, como estocada final, lanzaron:

«No te culpamos, es un tipazo, con vibra enorme, alguien que te iba a leer la poesía, y te iba a entender la locura, que tiene arte por sí solo, y vos, y tus delirios diarios, que tiendes a ser tan flor, tan poema y él, él podía ser el puente»

-¿A cuánto estás de él? -lanza el primer alguien- ¿Decimos la verdad? Porque no estás así por nada más que un par de salidas….

Ella, toda llena de expresión de suicidio interno, al ver que los alguien, conociéndola podía entende el sentir… Respondió:

«Pues fui suya, y cometí el error garrafal, como quien hace todo lo que no debía…me acurruqué en su pecho cuando acabó, y fue cada vez peor… Porque me hizo vibrar cada centímetro de mi cuerpo, y me besó cada cicatriz, y me besó mientras hacíamos el amor, y él, una vez repitió «yo quiero que seas sea mía» Y yo, yo ya me moría por ser solo suya, de él.

¿Y es que no se nota que mis labios suavizan y se empapan al verte?

Y yo sudaba por él, y mis pechos húmedos por su calor contra su pecho, y se tornó peor cuando recogió mi ropa, puso cada zapato, subió el zipper de mi pantalón y acabó de mudarme con un beso en la frente diciendo «preciosa»….

Ella: después de esto, supe que no habría más en mi… y que ya no era yo sola… sino con él en mi.

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