Aceptarte tal como eres es difícil, vivir ocultándolo más…
El último año estuvo lleno de sorpresas, problemas, risas, desesperación y cientos de nuevas experiencias. Fue durante el último año que me di cuenta que no estaba aprovechando al 100% mi vida. Ahora explico un poco más…
Tengo alrededor de dos años anotando párrafos e ideas para cuando decidiera redactar este post; acerca del momento en el que decidí aceptarme como soy y vivir mi vida plenamente. No haré la historia muy larga porque es más complicado para mi -tengo la organización literaria de un chimpancé- y aburrido para quien lo quiera leer. Escribo esto y lo hago público como terapia personal y para finalmente cerrar con esta etapa.
En 2006 me di cuenta que era gay y por factores sociales y familiares me quedé callado. Incluso intenté “convertirme” saliendo con chicas y siendo “normal” para aparentar con todos. Nada funcionó ni iba a funcionar, simplemente no era lo que yo quería. Algo que no me ayudó a salir de mi cueva es mi naturaleza solitaria; los que me conocen saben perfecto a que me refiero. Siempre he sido alguien muy reservado y mantengo mi vida privada al margen de mucha gente. Así que el tema de novias y demás en rara ocasión se tocaba y así me la llevé por años.

Según yo era muy feliz y me la pasaba bien, pero siempre había una pequeña piedra en mi zapato que no me dejaba estar al 100%. Hace casi tres años por fin acepté que no hay nada de malo en querer a alguien del mismo sexo pero el miedo al rechazo, la vergüenza y otros factores hacen mucho más complicado el comunicárselo a los demás -además, la cultura mexicana no es la más incluyente-.
Durante estos tres años había estado buscando el momento ideal para platicar con mis familiares y amigos acerca del asunto y nunca lo encontré -o no me atrevía-. Un gran amigo un día me preguntó si era gay porque algo no le cuadraba de cómo me veía y comportaba. No había vuelta atrás, era ahora o nunca. Le confesé toda mi situación, recitó un “¡Que chingón!” y continuamos con la plática; desde entonces ha estado ahí siempre para apoyarme en lo que necesite. Después, durante los meses que estuve viviendo fuera de México sabía que sería más fácil salir y conocer gente nueva, sin ser juzgado o rechazado. Gracias a mis primas por su increíble reacción y palabras de aliento cuando decidí platicarles. Mucho de lo que escribo ahorita es por ellas. La última amiga a la que le dije en persona me ha ayudado muchísimo -tú sabes quién eres-; platicar contigo sin ocultar nada, reírnos y darnos consejos mutuamente ha sido increíble. Pero en realidad, lo que más me preocupaba siempre era mi familia: mi mamá y hermana. Y curiosamente, hace unas semanas por fin sucedió y para mi sorpresa no pasó nada, sólo abrazos y buenas vibras. Fue como quitar una curita de golpe para que no duela: rápido y efectivo. Y así, con cada persona a la que le decía el peso que traía cargando en la espalda se iba deshaciendo poco a poco. ¡Y se siente increíble!

No cambié ni lo haré; seguiré siendo la misma persona porque soy la misma, simplemente soy honesto conmigo. Lo único diferente que verán es que seguramente sonreiré más. No caigan en el juego de los estereotipos y etiquetas que la sociedad agrega a cualquier grupo de personas. Seré la misma persona de siempre, insisto. Albures, chistes y demás “insultos” pfffff más que ofender, divierten. A quienes conozco que les fascina llevarse así, no se detengan. Crecí con el apellido Lechuga, bring it on!
Lo que sí puedo decir es que después de escribir esto y compartirlo siento varias cosas que sí han cambiado:
- Todo se siente bien, como nuevo. ¿Te has sumergido en una alberca, lago o similar? Es como cuando sales a respirar aire fresco y ver la luz justo cuando tus pulmones ya no pueden más. Sientes alivio.
- Pensar en el futuro me emociona. Antes no, sólo vivía lo que me iba sucediendo día a día. Ahora planeo hacer muchas cosas más.
- Puedo platicar de lo que sea con quien sea, ya no tengo trabas conmigo mismo.
- La más importante: puedo ser yo tal como soy. Ser tú mismo es algo que no debes subestimar.
- Me siento motivado todos los días para ser mejor y aprovechar lo que traiga la vida.
He tenido conversaciones con diferentes personas acerca de hacer públicos estos temas tan personales y las opiniones siempre son encontradas. Hay quién dice que es para llamar la atención y que no existe la necesidad de andar gritando tu vida privada a los cuatro vientos. Dos cosas: 1) como dije al principio para mi es terapia, así que si me ayuda a superarlo, lo haré; y 2) es una forma de que personas que no he visto en mucho tiempo se enteren -espero no herir sus sentimientos, creencias y formación- de la forma más sencilla. Prometo no volver a molestarlos con mis problemas personales.
En fin, para no seguir con mi rollo que podría ser eterno aquí me despido. Tengo 32 años, por fin aprendí a quererme y disfrutar de la vida. Espero muchos de ustedes me sigan acompañando.
Gracias,
Moe :)