Modus Operandi

En criminología, el “Modus Operandi” es la forma en la cual una persona u organización opera, más bien perpetra un crimen, los hábitos que tiene al realizar ese particular “trabajo”.

Hay organizaciones políticas en el mundo que operan de la misma forma que el crimen organizado, inclusive que el hampa común, lo que hace que cuando uno describe sus hábitos y costumbres, se encuentra más bien describiendo su “modus operandi”.

El día de mañana, 5 de enero, por mandato constitucional, (lo que quiere decir que está escrito así en la Constitución), deben tomar posesión los Diputados electos el pasado 6 de diciembre en Venezuela. Es decir, todos los 167 diputados que el pueblo, en quien reside el poder, escogió para legislar. Por primera vez en estos 17 años de gobierno chavista, el parlamento nacional tiene una mayoría de oposición: 112 diputados que unidos en un solo bloque, la MUD (o Mesa de la Unidad Democrática), devolverán al hemiciclo la capacidad de parlamentar, discutir, legislar, y no será la orden de una sola persona la que regirá los destinos y el futuro de la Nación toda. (Al menos eso esperamos, y por ello estaremos vigilantes).

El gobierno no ha entendido todavía el tamaño de la derrota sufrida, ni quiere entender las razones por las cuales el pueblo le dio la espalda, y hace todo por mostrarle al mundo su modus operandi. Lo ha hecho repetidas veces, pero o no se entendía, o la gente fuera de Venezuela no lo quería entender.

Perdieron las elecciones de la Gobernación de Miranda, y le quitaron gran parte de sus competencias mediante decretos express, la misma noche de su derrota. Dejaron a la Gobernación sin escuelas, hospitales, gran parte del presupuesto. Han pasado años y el Gobernador Capriles Radonski ha podido encontrar los recursos para construír esas escuelas y hospitales que fueron pasados de un plumazo a distintos ministerios e instituciones. El gobierno inclusive creó figuras como “el defensor de Miranda”, para llevar un gobierno paralelo con recursos del Estado central y minar la autoridad y efectividad del gobierno estadal legítimamente electo. Algo similar le hicieron al Alcalde Carlos Ocariz cuando perdieron las elecciones de la Alcaldía de Sucre, Municipio capitalino donde se encuentra una de las zonas de barrios más grandes de América Latina, Petare (incluyendo las inmensas unidades de desarrolo urbano de Petare Norte: Antonio José de Sucre, Agricultura, Julián Blanco y José Felix Ribas), y tuvo que recurrir a la empresa privada para poder hacerse de los equipos necesarios para la recolección de basura. También trataron de imponer un Alcalde paralelo pero la figura escogida ocupaba la mayor parte de su tiempo saltando la talanquera y por ello no hizo mayor ruido (ni con eso, ni disfrazándose de candidato de la oposición durante las elecciones parlamentarias).

Cuando perdieron las elecciones de la Alcaldía Metropolitana y ganó Antonio Ledezma, hicieron lo propio: le quitaron la Policía Metropolitana, los hospitales, el canal de televisión Ávila TV (que ahora tiene otro nombre), la central de transporte urbano que se construyó debajo de las torres del Centro Simón Bolívar, con unidades y demás, y por supuesto la sede y el presupuesto. Cuando Ledezma se las arregló para no abandonar a su suerte a los empleados municipales, conseguir una sede prestada para la Alcaldía, y hacer una obra de gobierno digna, inventaron una figura artificial de gobierno paralelo, nombrada por el Presidente, justo antes de convertirlo en otro de los presos políticos del gobierno de Venezuela.

Al perder estrepitosamente las elecciones para la Asamblea Nacional, procurando apenas 55 diputados de un total de 167, convirtiéndose ahora en minoría, no han cesado sus abusos. Siguieron legislando en el período extraordinario, cuando por norma solamente sesionan para facilitar la transición y la llegada de los nuevos parlamentarios que ocuparán las curules. Crearon una instancia llamada “Parlamento Comunal”, formada exclusivamente por militantes irrestrictos y “leales” (sic) del partido de gobierno, que pretende ser esa instancia paralela que muestran siempre en su modus operandi. Desvalijaron y desmembraron el canal de la Asamblea Nacional, ANTV, para convertirlo en un canal que suponemos transmitirá las “sesiones” del “Parlamento Comunal”. Han intentado desconocer la voluntad del pueblo ejercida en las urnas el pasado 6 de diciembre, con exabruptos como este:

a) Un diputado oficialista se lanza a la reelección y pierde; b) ese mismo diputado es el Presidente de la Comisión que nombra a los magistrados del Tribunal Supremo; c) esos magistrados deben ser nombrados por la nueva Asamblea, si se cumplen con las normas y tiempos establecidos en la ley; d) les da igual y lo nombran en sesión extraordinaria; e) el mismo diputado que perdió y es parte de la comisión, se propone como magistrado y se nombra magistrado de la sala electoral; f) ese mismo ex-diputado, ahora magistrado, es quien tiene que tomar la decisión de aceptar o no la impugnación a la elección donde el perdió.

El día de hoy, cuando deberían estar pendientes de las actas de entrega, de tener todo listo para la toma de posesión de los nuevos diputados electos y proclamados por el CNE (“poder electoral”, que es controlado por el partido de gobierno), sesionan por 20 minutos para aprobar casi 200.000.000.000 de bolívares en créditos adicionales de los que no sabemos nada, solo que es un monto equivalente a casi dos meses del presupuesto nacional para el 2016, que fue aprobado hace dos meses. Declaran agotada la sesión y mandan a quitar el sistema de altavoces del Parlamento. En paralelo, a un diputado de oposición no lo dejan entrar y el jefe de seguridad le dice que “mientras yo esté aquí tu no entras a mi casa”. A su casa. Un poco exagerado el sentido de pertenencia de este servidor público, si me permiten hacer la observación.

El día de mañana debe instalarse la Asamblea Nacional electa, no importa si es del gusto de quienes perdieron o no, no importa si les gusta quién va a ser el Presidente de esa Asamblea durante el 2016, no importa si les parece un lastre la estrofa del Himno Nacional que reza “la ley respetando”, y que incluye además “la virtud y honor”.