Pre-filtra a tus clientes para vender más

Todos sabemos que las relaciones más felices se generan cuando las dos partes tienen algo importante en común. Metas, ideas y filosofías compartidas llevan a relaciones positivas, y esto es especialmente cierto en el terreno de los negocios. Uno de los caminos más claros para crear una relación exitosa con los clientes es asegurarse que ambas partes comparten una perspectiva en común y entienden exactamente con quién están haciendo negocios.

Aunque esto pudiera sonar muy simple, me asombra ver qué tan seguido es ignorado. Y, por tanto, cuántas de estas relaciones fracasan. Por ello, te comparto tres consejos que te ayudarán a aumentar las probabilidades de ganar nuevos clientes que sean adecuados para tu empresa:

No pienses en tus clientes como “clientes”

Siempre me esfuerzo en no pensar en mis clientes como clientes. En lugar, los considero socios con los que compartiré un objetivo por mucho tiempo; personas con las que necesito forjar una relación laboral positiva e individuos con los que compartiré tiempo, opiniones y desacuerdos saludables. Todo para trabajar en pos de una meta en común.

Debes estar dispuesto a renunciar a algunos clientes prospectos

Un cuadrado nunca entrará en un círculo. Es esencial pre-filtrar a los clientes potenciales, de manera que ambas partes sean transparentes acerca de sus necesidades y habilidades, y entiendan perfectamente la misión. Hacerlo te ayuda a asegurar el éxito al laborar juntos, resultados más sólidos y relaciones duraderas.

Algunos clientes sencillamente no disfrutan escuchar la verdad o prefieren seguir el mismo camino de sus competidores. Este tipo de clientes generalmente no visitan nuestro sitio para pedir una reunión, ya que nuestra ideología es clara desde el principio. Como emprendedor tú también debes entender y aceptar esta realidad: no todo cliente es adecuado. Sé honesto contigo y con tus prospectos para evitar problemas en el futuro.

Y tengo que ser sincero, hay muchos clientes a los que les eh dicho que no, que no puedo trabajar con ellos, que lo que desean no se puede hacer aunque si se pueda, pero no solo es soportar el trabajo o la actividad a realizar, es soportar a la persona, y esto sin duda es lo más difícil.

Da a conocer tu ideología

Un buen cliente habrá hecho su tarea antes de reunirse contigo y debe saber de antemano algunas cosas sobre tu catálogo de clientes, habilidades y cultura empresarial. Y es tu responsabilidad compartir esta información abierta, consistente y certeramente a través de todos los canales de contacto con tus clientes.
 La meta es que cada cliente prospecto sepa quién eres y cómo haces negocios. Los nuevos clientes muchas veces llegan a la primera reunión diciéndome “siento que ya te conozco a ti y a tu equipo”. Esto no es porque hemos tenido múltiples conversaciones; es porque todo -desde el lenguaje en nuestro sitio y redes sociales hasta la decoración de la oficina y contenido del blog- pinta una imagen clara de quiénes somos.

Así que presta atención a todo: al copy de tu mercadotecnia, a los casos de estudio que destacas, a la forma en que tu recepcionista contesta el teléfono, a tus tarjetas de presentación, etcétera. Todos son componentes esenciales para promover tu empresa y atraer a los clientes correctos. Tampoco debe sorprenderte que la filosofía que compartes con tus empleados y hasta el método en que despides pueden afectar tu reputación y la percepción de los clientes sobre tu marca.

Ninguna de estas consideraciones deben dejarse al azar. Éstos son los detalles que definen a tu empresa y deben presentarse de acuerdo a ello. Si se elaboran con tenacidad, estos detalles serán suficientes como para pre-filtrar clientes potenciales y asegurar que los que se te acerquen quieran realmente hacer negocios contigo.

Como resultado, pronto te encontrarás trabajando con empresas e individuos que valoran no sólo tu trabajo, sino cómo lo concibes y ejecutas. Y esto te llevará al crecimiento y a producir mayores ganancias en tu negocio.