Para ti, que eres idiota

Podría escribir los versos más tristes esta mañana pero tengo el primer estofado del otoño en el fogón.

Podría recordar todas las veces que me has hecho llorar pero estoy oyendo a Sloan beber agua.

Podría echarte en cara que por tus putos miedos no has estado a la altura las dos veces que te he necesitado pero prefiero no escribirte ese correo.

Creo que te he pedido pocas cosas. Y no te confundas, no te lo pido como ex. Sí, ex. A ver si empiezas a llamar a las cosas por su nombre.

Así que bueno, esto que a ti te suena como ultimatum, ya te canté ayer que es “última llamada desde recepción”. Porque diez días te parecen pocos.

Querido, es que me debes una conversación honesta desde hace siete años.

Y te estoy dando la oportunidad de que lo hagas por escrito. O de que hagas una lista de música. Que me debes también desde hace siete años.

Porque sabes, te pedí ese correo el mes pasado como amiga. Para poder cerrar la etapa. Porque he tenido muchas conversaciones con personas que me han demostrado que merecían la pena.

A otras personas no les he dado la oportunidad. Porque no merecen ni merecían la pena.

Y si te lo tomas como revolcarse en el fango piensa en mis cicatrices. Y en todas las veces que me has hecho llorar. Espero que la de esta mañana sea la de las últimas porque tengo que irme a la oficina y el guiri está a punto de levantarse de la cama.

Y hay cosas que no quiero contarle.

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