Nuestra masa amorfa potencial.

Carolina Moine
Jul 25, 2017 · 4 min read

La Identidad del Diseño en Córdoba

Después de adentrarnos en la temática de la Identidad del Diseño propuesta por la cátedra, lo cual nos permitió incorporar otra mirada más amplia de nuestro ejercicio profesional y su alcance, surgió en mí el pensar al Diseño como un objeto de formas difusas, construído hasta ahora desde un hacer poco consciente, pero no menos genuino, de los cordobeses y que encierra en su interior toda la potencialidad para volverse un todo acabado y bello.

Podríamos referirnos a la Identidad del Diseño cordobés hoy como un constructo no tan exacto, poco claro y con una forma todavía sin una definición acabada. Esta concepción lejos de hacer aparecer al diseñador como un “bicho raro” (la mayor parte del tiempo incomprendido en sus rasgos y su quehacer); al usuario del diseño como un puro receptor de ideas y fórmulas comunicativas que nada tienen que ver con su realidad más inmediata ni con sus intereses cercanos; y al empresario / emprendedor/ cliente como un señor aburguesado que no sabiendo bien lo que quiere o necesita sólo sabe “explotar” el trabajo del diseñador en pos del mejoramiento del buen funcionamiento de su máquina de hacer billetes, invita a otra reflexión un poco menos pesimista. Esta falta de definición de la disciplina del diseño en sus características identitarias, sitúa al diseño Cordobés en la mejor posición antes de saltar al esplendor… una situación de potencialidad previa al nacimiento… a ese primer llanto que lo demuestra vivo.

Entiendo que el Diseño Cordobés está forjándose día a día, está encaminando su destino, está incorporándose de modo consciente al contexto cordobés, está categorizando sus formas, está tomando fuerza para evolucionar y manifestarse en todas sus aristas disciplinares, sus posiciones motivacionales y su valor profesional.

Podríamos decir que el diseño se encuentra redefiniendo roles de participación entre sus actores principales en tanto el diseñador está redescubriendo el valor de su trabajo a nivel socio-cultural, participativo y cooperativo en la construcción o reconstrucción de su contexto operando como un nexo comunicacional entre personas (me gusta hablar de personas olvidando un poco el cartel de usuario, cliente, empresario), lo cual implica, además de ser un buen ejecutor del “Mensaje Gráfico” (la pieza de diseño debe ser siempre limpia, clara, legible y lustrada con Blem), ser capaz de la empatía y la descodificación de las verdaderas necesidades frente a los múltiples contextos y factores de influencia para aportar la solución más acorde. Con “acorde” también me remito a que suene bien y armonice con su medio.

Por otra parte, el usuario del diseño ya ha dejado de ser un mero receptor indiferente (nunca lo fue, pero eso nos enseñaron) e inválido en su opinión, sino que ahora comienza a tomar un rol activo, crítico y por lo tanto cooperativo en el desarrollo de esta nueva Identidad del Diseño que se está construyendo en base a nuevos paradigmas organizacionales y culturales. El diseño debe entender que él existe para y por un usuario, para una persona que se verá afectada en algún nivel por él. Y en este razonamiento radica el verdadero motor al cual debería dar prioridad el diseño.

Así también el cliente / empresario / emprendedor / persona solicitante de un servicio de diseño aparece, aún más, involucrado en la mayoría de los procesos y las decisiones últimas en cada etapa del diseño. Esta particular actuación no sólo lo hace sentir parte indispensable y responsable del resultado si no que lo vincula desde otro lugar, un lugar de par, vislumbrando la descomposición de posiciones de jerarquía y posibilitando las interacciones horizontales.

La situación ideal sería que estos actores y sus nuevos roles estén más unidos y mancomunados que nunca en este juego del diseño en pos de optimizar resultados y propuestas que satisfagan verdaderamente a las personas. En este sentido el diseño es una herramienta de mucho poder que usado para el bien común puede impulsar cambios positivos y perdurables para un mejoramiento de la vida. Y no sólo me refiero al diseño puramente activista sino a que todo proyecto grande, mediano, pequeño, de fines comerciales, o altruistas, o no tan altruistas puede estar empapado de conciencia y reflexión a la hora de su ejecución.

Esta identidad del Diseño cordobés de formas fluctuantes, poco estables y muchas veces creada casi espontáneamente, sigue construyéndose día a día, de manera más o menos consciente, pero sigue construyéndose con el actuar y las decisiones de sus actores principales que deberemos estar más alertas a condiciones socioculturales propias, a los contextos en los cuales opera nuestro diseño, a nuestras problemáticas medioambientales particulares para llegar a una Identidad, aunque no acabada, sí mejor definida y con objetivos generales superadores.

Carolina Inés Moine

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