Ya. Pero es que también es necesario poder cuestionar las políticas que se aplican para combatir supuestas desigualdades. El tema se ha vuelto tan complicado que el mero hecho de hablar sobre ello y cuestionarlo se convierte en una especie de “acto sacrílego”. Pero independientemente de mi opinión, observo que poca o ninguna persona de las que he podido leer algo, es capaz de detallar con exactitud por qué el autor del manifesto es un “anti-diversidad” o “de derechas”. Es decir, seguramente lo es, pero creo que lo dicen porque “algo o alguien” les dice que han de definirlo así de entrada, antes siquiera de leer el manifesto o de señalar en él los puntos concretos. Es decir: «todo aquel que cuestionara o cuestionase en cualquier aspecto nuestras políticas igualitarias se convierte automáticamente en un fascista, en un anti-diversidad, o en un neo-derechista». No me gusta “la pinta” de prepotente que el autor del manifiesto tiene, pero he leído un “resumen” y no he visto por ningún lado nada que le convierta en lo que le acusan. He leído que hombre y mujeres son biológicamente diferentes —aplastantemente cierto — y que por ese motivo y hablando de tendencias generales, hay una mayor presencia de un género en un tipo de trabajo y de otro en otros. Que no hay que achacarlo necesaria y únicamente a una discriminación y que aplicar políticas basándose únicamente en este aspecto probablemente esté equivocado. Lo peor de la cuestión es que una vez más pienso que el verdadero debate se está desplazando u ocultando, y de nuevo se crean dos posturas dogmáticas y extremas a las que no queda más remedio que posicionarse en una u otra ya que de otra manera, quedas excluido.
