Bea, leí el otro día en twitter que ibas a escribir de esto. Estaba esperando a que lo publicarás. Y tengo tanto que decir que no sé ni por donde empezar. No esperes coherencia pero allá voy.
Todos crecemos creyendo que la ansiedad y la depresión son cosas que le pasan a otros, que para tener ansiedad o depresión hay que ser de “determinada manera” y que nosotros no somos así. La ansiedad y la depresión nos pueden a pasar a todos igual que todos podemos tener un ataque de apendicitis. La diferencia es que cuando tienes el apéndice inflamado vas a que te operen y te curen y con la ansiedad y la depresión la gente te dice “anímate”, “no te lo tomes así”, “sal a correr”, “distraete”, y piensa en positivo. La diferencia está en que la medicación (que funciona)está estigmatizada como si tomarla te convirtieran en un apestado social.
La ansiedad y la depresión afectan no solo mental y emocionalmente sino también físicamente. El dolor de estómago, la bola de plomo que te pesa en el pecho, el frío, sentirse aterrroizado y tan fragil que cada ruido, cada encuentro inesperado, cada ráfaga de viento parece que va a tumbarnos.
No voy a darte ningún consejo, haces bien en escribirlo y sacarlo, darle forma “física” y mental ayuda mucho, es como hacer bolas de plastilina con ello y acotarlo en vez de que sea una gran mancha que te coloniza y parasita.
Toma las pastillas con tranquilidad… yo las he tomado, año y medio. Ni me he convertido en un trapo, ni me he hecho adicta, las dejé poco a poco y ni un problema.
Y ya sabes… estoy un poco loca pero molo. :) Y soy feliz.
Un beso enorme.