El Internet de las cosas se democratiza

Seguro que todos recordamos aquel primer teléfono, más conocido como “zapatófono” con el que la compañía Nokia nos acercó al inmenso universo que se abriría pocos años después, con la llegada de terminales más manejables (y con menos batería), hasta aterrizar en el increíble mundo del Smartphone y las tablets.

Si analizamos con detenimiento cómo ha cambiado todo en poquísimo tiempo, nos acercamos a un maravilloso abismo de posibilidades que se presentan ante nosotros a través de lo que ya es mundialmente conocido por los ciudadanos como “Internet of things”.

Si bien es cierto que el término lleva años (no muchos) circulando por aquellos círculos más entendidos en esta materia, podemos decir, sin lugar a dudas, que en la actualidad, ha conseguido “democratizarse” e incluirse con naturalidad en el lenguaje universal. Pero lo que es aún más importante es que, además de ser asumido como término habitual, comienza a ser percibido como símbolo de una revolución que promete ser apasionante.
La pregunta que nos hacemos ahora es: ¿Cómo podemos haber vivido hasta el momento sin materializar las ventajas del Internet de las cosas? La tecnología aplicada al bienestar del día a día, de nuestra vida cotidiana será, sin duda, el motor de uno de los mayores cambios estructurales que está por venir.

Si la invención del teléfono, de la televisión y, evidentemente, de Internet, ha cambiado el mundo, estamos a las puertas de una transformación radicalizada, sin precedentes, porque mejorará nuestras “pequeñas-grandes cosas”, influyendo de manera profunda en nuestro bienestar y generando una calidad de vida probablemente desconocida hasta el momento.

Esta dimensión ha sido analizada en los últimos encuentros mundiales que han tenido lugar durante el mes de marzo en Barcelona (4YFN del Mobile World Congress); Frankfurt (ISH) y Hannover (Ce-Bit). En todos ellos, momit ha querido estar presente, porque en su razón de ser, su trabajo y su esencia está el Internet of things.

Veremos cómo, en muy poco tiempo rodearnos de dispositivos inteligentes que se adapten a nuestras costumbres, que nos hagan las tareas habituales más fáciles, que nos aporten el máximo confort y que, en definitiva, permitan a la tecnología ponerse a nuestra entera disposición a todos los niveles, es algo más que un proyecto. Bienvenidos a un nuevo tiempo. Bienvenidos al Internet of things.

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