4

Cuando tengo frío,
cansancio de estar viva,
nostalgia de morirme,
viendo el último atardecer en Colonia,

Pienso,

en cierto poema de Ferlinghetti,
las cartas de Pizarnik,
Demian descubriendo el mundo
y un hornito de pizzas en Jujuy

Cuando tengo ganas de ausentarme,
para siempre de este mundo,
de enterrar mi memoria,
con la absoluta insignificancia de mi existencia,

Pienso,

en el tiempo recorrido,
en los lugares vividos, caminados, respirados,

(Pienso) en los soles, los cientos de soles,
los miles de soles
y de lunas

Cuando tengo la abrumadora sensación
de querer ahogarme en mis angustias,
llorar para siempre
y renacer en otros ojos,

Pienso,

en cordilleras, cráteres y volcanes,
glaciares y dos manos con frío,
un cuchillo en el cuello
y una noche larga

Cuando tengo la incontrolable necesidad,
de borrar uno a uno los recuerdos,
de los días más felices de mi vida,
de los rincones llenos de ternura,

Pienso,

en los gritos de mi madre,
la apatía de mi gente,
un balcón en Roma,
y el sudor helado de mi frente

Y no me queda nada,

solo el mar,

la arena,

los soles infinitos y las lunas infinitas,

las estrellas del desierto,

las montañas de colores,

las cartas de Rilke,

14 de mayo de 1904,

la tierra bajo mis pies,

la levedad de mis huellas,

un horizonte distante

y una vida

finita.

Like what you read? Give Mon Arce a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.