La acción + el momento = tú.

La semana pasada participé en la carrera de obstáculos «Tough Mudder», invertí aproximadamente 5 horas en el evento, fueron 16 km con más de 20 retos incluyendo una alberca de hielos y una «jungla» con lianas eléctricas.

Usualmente a mí me gusta correr, 5, 10, 15, 21 y 42.195 kilómetros, conozco bien esas distancias, y conozco bien el sentimiento de satisfacción de empezar y terminar algo, pero he concluido que después de casi cuatro años de correr por la ciudad, este último reto me ha presentado una perspectiva sobre el tiempo y en cómo lo invertimos

Puedo estar saliendo del trabajo en un día lluvioso y esquivar los charcos de agua, cubrirme con lo pueda del agua y refugiarme en el lugar techado más cercano. Y en «Tough Mudder» en ningún momento dudé de meter los pies en una fosa de lodo, de arrastrarme en la tierra y de colgarme en paredes. Y aunque sé que son dos situaciones completamente diferentes, no puedo evitar apreciar la sensación de libertad, de no pensar realmente lo que estás haciendo, sino, simplemente hacerlo, el aprender de mí y darme cuenta de que soy capaz de hacer lo que se me da la gana.

Aunque sea por unos segundos en mi vida, no me importa lo que la sociedad, mi familia o amigos piensen de mí. Toda limitación física y mental desaparece, solo estoy yo y la promesa del pensamiento «no puedo creer que hice lo impensable».

¿Por qué no adoptar este pensamiento siempre?

Si pudiera dar mis respuestas serían: porque es un sentimiento extremamente breve, porque casi nunca estoy sola, porque la prudencia es un valor subestimado. (Aludiendo a que salí prácticamente ilesa del «Tough Mudder».

Aún así no puedo evitar sentirme especial, son mis momentos y estoy orgullosa de ellos. Nuestros días están llenos de momentos y es muy difícil capturarlos porque la rutina es una sombra enorme que nos acecha, irónicamente, por debajo de nosotros donde no podemos verla.

Encontrar la luz al final del túnel o llegar con chocolates para todos en la oficina donde trabajas, puede ser lo más poderoso que hiciste hasta ahora en tu vida, cualquier martes por la tarde. Porque simplemente no puedes tomar el riesgo de perder tu siguiente momento.