El arte de leer y aprender

Leer e interpretar es definitivamente un arte pero no uno sencillo, en respuesta de que se necesita un ojo reflexivo que no puede juzga lo que lee sino que lo observa y lo reflexiona. Resulta muy fácil dejarse llevar por las emociones y los juicios poco objetivos, ejemplo yo tenía un amigo que decía que Orgullo y Prejuicio era una historia tonta de amor y superficial. Obviamente se refería a la película, y no al libro, ya que mi ex amigo no leía ni por equivocación un libro de Austen, por lo que él ignoraba el contexto histórico, crítico y social en la que estaba situada la novela de la escritora inglesa. Irónicamente, la autora había utilizado la frivolida de sus personajes para hacer una fuerte crítica hacía los convencionalismos sociales, el papel de las damas, y la ridiculez de los juicios morales de la época para hacer una sátira social y romántica. Es más fácil ver la película de Keira Knigthley que leer el libro y tratar de entender: A qué se refiere Austen, y cómo trató de decirlo.

Como bien dice Austen, la primera impresión hacia cualquier cosa, y más si dicha impresión obedece a prejuicios y juicios superficiales es que nuestra opinión puede volverse pobre. Pero no solo es el valor simbólico que les damos a los textos sino cómo los leemos, conforme vamos leyendo un libro de Borges o un poema de Thomas Hardy las obras se van configurando y comenzamos a notar elementos que no habíamos notado en nuestra primera lectura: Todo vuelve a reinterpretarse. Es aquí donde entra la hermenéutica, la cual se define como el arte de leer manuscritos ya sean filosóficos, teóricos o literarios.

El texto literario es una metasemiótica, es decir, un mensaje sincrético en el que se esta conjugado la diversidad y varios sistemas semióticos lingüísticos. Los cuales se fusionan los signos verbales ideológicos, las convenciones, las tradiciones y las normas.En base a dichas configuraciones es que el lector sin importar el género que este leyendo, irá descifrando un código en la narración. Para lograr que la lectura recobre su valor estético sin estancarse en un valor puramente funcional se necesita que el lector considere hacer un proceso de lectura. Para empezar el código de lectura existe una serie de reglas textuales, organización y disposición interna de información. Para adentrarnos al texto se debe atender el contexto, el espacio temporal y el autor. El lector aporta no solo su experiencia cognitiva sino también sus experiencias previas y su sensibilidad. El mismo texto en base a sus personajes y su prosa provocara emociones a su lector que pueden ir desde la repulsión hasta la felicidad. El lector necesita atender sus conocimientos previos y su sensibilidad.

Leer desde cualquier modelo implica asumir el texto literario sin importar su género- narrativo y poético. Por ejemplo, cuando leemos ficción existe un constructo de elementos que corresponde a dos órdenes diferenciables: El semántico y el formal. En el primero está el tema global o general, y los subtemas que están relacionados entre sí, permitiendo el desarrollo del texto. Mientras que en el segundo, las estrategias discursivas, narrativas y estilísticas están organizadas entorno al discurso de la historia narrada. Como por ejemplo, los párrafos, las estrofas, capítulos o las secuencias. En los cuentos y novelas existen una serie de afirmaciones que se irán develando y descifrando siendo estas claves para su interpretación. La estrategia del relato está en la narración cifrada. Cuando se trata de poesía, la naturaleza misma del lenguaje literario esta impregnado de connotaciones que derivan en varias significaciones. Tomando en cuenta estos procesos se espera que el lector realice una descripción del texto en su totalidad, es decir, efectuar una relación de temas diversos y tópicos.