
Gracias ¿a la vida?
… que me ha dado taaantooo… Pero me ha sacado tanto también.
Hace poco estuve de cumpleaños y cuando uno está cerca de los 40, a nada más que un par de años, ya tiene bastante camino recorrido, y nada mejor que la experiencia para aprender. Un cumpleaños es como un año nuevo de cada uno, fuegos artificiales incluidos. Invita a reflexionar, a mirar hacia adelante y hacia atrás. Pero también hacia los costados, porque no hay que olvidarse del presente.
Hacia atrás
La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.
Gabriel García Márquez (1927–2014) Escritor colombiano.
Me encanta esta frase de Gabo, porque me parece una gran verdad. El pasado carga con tanto, nuestros primeros amores, nuestros primeros errores, las decepciones más profundas, las pérdidas más dolorosas, la inocencia total y la merma paulatina de la misma, el descubrimiento de los amigos y también de los enemigos (o de algunos que merecen serlo). En el pasado forjamos lazos que sabemos que los llevaremos hasta la tumba (o la urna si como yo, quieren ser cremados). Es la etapa en la que sentías con mayor frecuencia maripositas en la panza (o como dice alguien que quiero mucho: cosquillas en la cola)… pensá hace cuánto no tenés esa sensación, que estoy segura reconocerías al toque, de excitación solo por anticiparte mentalmente a un hecho que aún no pasó (a mí, de nena, las cosquillas me daban en la nariz, no en la cola. Nunca más las volví a sentir, pero me acuerdo perfectamente de eso). Yo en mi pasado, perdí a mi papá, perdí un gran amor, fracasé mil veces o capaz cientas, pero pesan como mil. Decepcioné también. A mí misma y a otros que quiero y quise. No todos me dieron segundas oportunidades. Gané un hijo maravilloso. Gané y perdí mascotas. Gané cientos de conocidos. Perdí pocos amigos, gané aún más. Perdí contacto con gente que hubiera querido tener en mi vida. Pero también recuperé. Relaciones importantes que me esforcé en construir y reconstruir las veces que hiciera falta, y seguiría haciendo. El pasado duele si no lo entendemos. Si no nos perdonamos y no queremos comprender que es la parte de nuestro recorrido hecha para equivocarnos, para tener un camino por venir (un porvenir) más sabio. Más dichoso. Más completo. Más a medida de nuestra alma.
Calificación de mi pasado: Excelente en aprendizaje.
Hoy
Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.
Proverbio árabe
Flaubert tiene otra frase que dice: “El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente”. Y yo le agregaría: si se lo permitimos. Por eso me quedé con el proverbio árabe. Porque nosotros decidimos como queremos que sea. Y cómo queremos ser.
Mi presente es feliz. Tengo un hijo maravilloso (el mismo que había ganado en el pasado jaja), mi gran amor. Soy una persona mejor en todos los sentidos. Hice las paces conmigo misma, me perdoné muchas cosas, pero me comprometí a otras tantas. Aprendí a trabajar en mí, a modelarme (no no, no con lipoescultura, para llegar a eso necesito desalojar de mi cuerpo a unos cuantos kilos de chatarra y capaz que ahí ni valga la pena). Construí(mos) una relación sana con mi mamá. Vale la aclaración del (mos), porque sé que las dos tenemos que ver en el éxito del proceso. Me empecé a querer de otra manera. Amo mi trabajo. Amo a mis amigos. Tengo salud, y voy camino a ser más saludable de verdad. Tengo todo lo que necesito de cosas materiales, y claro que quiero más, ¿quién no? Y eso me gusta, cuando dejamos de querer, vamos cuesta abajo. Pero nada de lo que quiero influiría en hacerme más feliz. Cada vez me gusta más dar.
Calificación de mi presente: Sobresaliente en paz. Muy bueno en implementar aprendizajes. Felicitado en amar (a mí y a los demás).
Lo que se viene
El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.
Eleanor Roosevelt (1884–1962)
¡Qué hermosa frase! Y qué compromiso. Todo futuro es una interrogante, pero si el punto de partida es soñar… yo me animo. Me animo a creer en los momentos que puedo construir y disfrutar, me animo a desafiarme a hacer nuevas cosas, me animo a emprender nuevos proyectos, me animo a mucho más. Me animo a amar aunque me lastime. A dar más de lo que esperan. A cuidarme, me animo a cuidar de mí como primer paso para todo. Futuro, te tengo ganas, ¡vení! Nos vamos a llevar bien.
Calificación de mi futuro: Esperanzador. Maravilloso.
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