Montessori, mucho más que materiales

Cuando se habla de Montessori, pensamos en materiales de madera, bonitos, naturales y con colores vistosos. Además, nos los imaginamos colocados en estanterías ordenadas y limpias.

Cuando se habla de “Niños Montessori”, pensamos en niños silenciosos, pacíficos, calmados, obedientes y colaborativos.

Cuando hablamos de “Guías Montessori”, pensamos en personas serenas, pacientes, inteligentes, con voces suaves y movimientos delicados.

Pero Montessori es mucho más que todo esto, de hecho, en infinidad de casos estas expectativas no se cumplen o están lejos de la realidad. La metodología Montessori es una filosofía de vida, una manera de ver el mundo, de actuar, de relacionarnos con todo lo que nos rodea, de valorar las potencialidades de los niños/as y, el sobretodo de observar, analizar y actuar de manera responsable y consciente.

Uno de los objetivos principales de la Filosofía Montessori es desarrollar la independencia, la autonomía, la automotivación y la autoestima de los niños/as. Será mediante el desarrollo de estas capacidades como conseguiremos niños/as felices, responsables, capaces de actuar y decidir por ellos mismos y conscientes del impacto de sus actos.

Y si estos niños/as son los futuros adultos del mundo, tenemos los ingredientes principales y de mejor calidad para conseguir que este planeta sea un lugar mejor.

¿Cómo desarrollamos la independencia y autonomía en los niños/as?

El desarrollo de estas capacidades lo vemos de manera muy clara en el área de Vida Practica, una de las más importantes, sobretodo en la etapa de 3 a 6 años. Mediante esta área se trabaja la coordinación, el orden, la independencia y la concentración; capacidades esenciales para las tareas básicas del día a día de una persona adulta. Las actividades que se proponen son idénticas a las que nos podríamos encontrar en cualquiera de nuestros hogares: cortar fruta, tender ropa, barrer, limpiar diferentes superficies, abrochar y desabrochar camisas, hacer zumos…

Actividad Vida Practica

Serán estas actividades las que permitirán al niño/a explorar el mundo que le rodea usando su cuerpo y conocer a la perfección su entorno más cercano. Además, perfeccionará los movimientos de su mano, tanto la motricidad gruesa como la fina así como la coordinación ojo-mano y el control específico de cada movimiento.

Todas estas actividades requerirán un orden y una secuencia de movimientos para alcanzar el objetivo de ésta. Por lo tanto, existirá un orden exterior que, indirectamente, les ayudará a desarrollarse psíquicamente y tener así, un orden interno. El hecho de que los niños/as trabajen siguiendo pasos claros y lógicos, les ayuda a su desarrollo cerebral. Así como el orden de los materiales en sus respectivas bandejas y colocados en un lugar asequible para ellos, y trabajar de manera autónoma, sin necesidad de pedir ayuda al adulto.

“Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo”. — M.Montessori

El hecho de que los niños elijan de manera autónoma las actividades que quieren hacer en cada momento, despierta su autonomía, su motivación interna y, principalmente, se responsabilizan de sus decisiones. Éste es, posiblemente, uno de los elementos clave del día a día de un aula Montessori. Los niños son responsables de sus decisiones: analizan los materiales que les rodean, valoran sus intereses y, finalmente, deciden a qué quieren dedicarle su tiempo.

El tiempo es algo muy valioso, posiblemente lo más valioso que tenemos, y decidir en qué queremos invertirlo es una tarea mucho más difícil de lo que nos podemos imaginar. Y cuando se trata de un niño/a de 3 o 4 años, está decisión tiene mucho más mérito.

Por eso, cuando los niños elijen lo que quieren hacer y, por lo tanto en que van a invertir su tiempo, su nivel de concentración es mucho más alto. Este nivel de concentración será el que permita crear trabajos o proyectos únicos.

Solamente con la combinación de todos estos elementos: la autonomía, la concentración, la libre elección, la independencia, el orden y la automotivación conseguiremos que los niños/as devengan adultos responsables, críticos, consecuentes y libres. Capaces de cambiar el mundo.