Adiós 2017, Hola 2018

Recién comenzó el año me prometí escribir un libro, y a todo mundo le platicaba sobre mi mayor propósito muy contenta pensando que sería fácil, y sobre todo sencillo, hasta que comencé a escribirlo una, después otra y así repetidas ocasiones sin tener el éxito obtenido y pues claro como iba a tenerlo, si lo seguía viendo de esa forma como algo que uno hace en un año, muy sencillo. Después de comenzar a leer un poco más, cosa a la que no estoy acostumbrada por que tengo la idea de que modifica mis ideas al escribir, y podría llevarme a cometer plagio de la escencia de un escritor, me di cuenta que sí, tal vez este no era el año para empezar a escribir un libro, pues apenas comenzaba a vivir, y a tener experiencias de todo tipo.

Sí bien hoy por hoy, no me siento preparada para cumplir ese propósito del 2017, sé que ya estoy más en mi camino a hacerlo. Y es que uno necesita caerse, tropezarse, sangrar, reír, llorar, decepcionarse, enojarse, lastimar, ser lastimado, entre muchas cosas más para aprender e inspirarse para poder escribir una historia de más de 200 páginas.

Y eso fue lo que este año 2017 me dejó. Un montón de experiencias, tanto buenas y malas, pero de las que sin duda aprendí demasiado, sobre todo de las que dolieron, de las cosas que me decepcionaron y en cierto punto lastimaron. Tuve que dejar ir personas a las que amaba con todo mi corazón, pero con las que ya no congeniaba y a las que decidí ya no tener en mi vida; Supe lo que se siente perder a una abuela, la mamá de tu padre, el ser que ayudó a formar tu carácter. Experimente un mal amor, que me dejo demasiado aprendizaje y con el cual estoy muy muy agradecida, por que gracias a el crecí. A los amores viejos los saqué de la caja en la que los había protegido y escondido y deje que el dolor hiciera su función para poder sacarlos de mi vida definitivamente. Tuve la sensación de visitar el universo y estar sentada arriba de la luna en un viaje astral, teniendo uno de los mejores orgasmos de mi vida(sin usar drogas, aclarando). Tuve la fortuna de presenciar la boda de unas de mis mejores amigas y después vi a mi hermano unirse en matrimonio. Le di la bienvenida a un nuevo sobrino, y disfruté como nunca a los que ya estaban. Fue necesario dejar mi casa por un tiempo para acomodar mis ideas, y funcionó; después volví y mi familia curó las heridas sin saberlo. Conocí personas que no me imaginé conocer. Aprendí a meditar; a dormir en paz y relajada. En el trabajo tuve algunos tropiezos, frustraciones, y errores grandísimos de los cuales supe salir adelante con el apoyo de gente que demostró valer más que el Oro. Mi gemela malvada poblana me demostró tanto, pero tanto amor, que sin ella darse cuenta, me ayudó a crecer de aquí a la luna espiritualmente hablando, y a la cual no puedo si quiera medir como agradecerle toda su atención, apoyo incondicional,su amor, ¡su presencia en mi vida!

Y así este año me enseña un poco más de la vida, y me deja una sonrisa en la cara, por que a pesar de todo no me arrepiento de nada, absolutamente creo que todo valió la pena, aunque algunas personas salieran lastimadas, sé que el universo ayudará a sanarlas, y serán felices, justo como yo lo estoy siendo.

Después de todo este resumen, puedo decir que el más emocionante y excitante para mi, fue cuando alguien me dijo que tenía que mostrar mi arte, y mostrar lo que siento, lo que pienso y estar segura de mi, y de lo que escribo; aunque mucho de lo que escribo no me gusta que lo lea el público por que sigue siendo muy personal, hoy me siento más segura de mi para mostrar alguno que otro pensamiento, artículo, carta o cualquier cosa que venga a mi mente cuando llega la inspiración.

Puedo definir este como mi propósito para los próximos muchos años que me quedan de vida, escribir y compartir; dejar de esconder lo que hay en mi cabeza que aunque es literariamente humilde tiene mucho sentimiento y pasión.

¡Feliz año 2018!

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