Aveces es necesario sentir el dolor

Son pocas las cosas que nos recuerdan tanto nuestra humanidad como el dolor. El dolor nos moldea, nos forma, nos construye; el dolor nos permite sobrevivir, es volver a estar en la posición de hace un rato, y posiblemente tomar la misma decisión estúpida que nos hizo adolecer. El dolor es un amigo discreto que llega silencioso pero anunciando su llegada desde el horizonte lejano.

El dolor, es una forma que tenemos para recordar y recordarnos, que algún día sale el Sol otra vez, que los tragos amargos se pueden repetir (todo con moderación) y que si alguna vez hemos sido capaces de soportarlo, mereceremos una visita más aguda, pero probablemente más corta de nuestro amigo.

Volver a sentir el dolor es crecer, es ubicarnos, es contemplar nuestra imperfecta naturaleza humana y es claudicar ante la única cosa de la que jamás podremos ocultarnos: nosotros mismos.