¿Estamos perdiendo nuestra capacidad de reirnos?
Sé que hemos perdido nuestra capacidad de asombrarnos, para muestra, si el día de mañana anunciaramos la teletransportación, o si nos visitara una raza de alienígenas estaríamos ante el evento del siglo, pero también sería una noticia más entre las tantas que se generan a cada minuto. Probablemente a la semana tendríamos el hastío de quienes reciben demasiada información y nos encontraríamos con frases como: “Qué pegas ahí siguen con los aliens, pongame el partido mejor”.
Entiendo este fenómeno en particular como una sobresaturación de información que ha dado paso a una falsa percepción de que lo hemos visto todo. Sin embargo, no podría decir que llegaramos en algún momento a cansarnos de reír, o a simplemente, dejar de hacer chistes y la autocensura por motivos de sensibilidades políticas.
Me explico, he notado últimamente como cada chiste que pudiera hacerse en algún momento siempre ofende a alguien, no solamente el tema de reírse de alguien (que está mal per se), sino el reírse de algo (una situación bastante más aceptable) logra por lo general, incomodar a alguien, aunque esa persona no sea el objeto de la burla, y ni siquiera sea de su conveniencia.
No me malinterpreten, el humor ha evolucionado y (por dicha) los chistes racistas, misóginos y de la apología del odio son mal vistos en este momento histórico, a lo que me refiero es a esa pérdida de sentido del humor por estar en un constante devenir del apocalipsis político, por una extrema sensibilidad y autocorrección que nos dejaría con posibilidades nulas de hacer humor.
Mi mayor preocupación con esto es que perdamos uno de los mecanismos más eficientes que hemos ideado como especie para sobreponernos a las situaciones difíciles, para comprender abstracciones o para simplemente pasar un rato ¿Habremos perdido el humor para siempre? Yo espero que no.
