¿La Inteligencia Artificial nos va a matar?

“El surgimiento de una Inteligencia Artificial poderosa puede ser lo mejor o lo peor que le pase a la humanidad, todavía no lo sabemos”, dijo Stephen Hawking en la inauguración de un centro de la Universidad de Cambridge dedicado a pensar consecuencias del desarrollo de IA. El científico inglés no es el único preocupado porque las computadoras alcancen niveles de inteligencia mayores a los humanos, también Elon Musk, Bill Gates y Steve Wozniak mostraron sus dudas. Barack Obama, en el último número de la revista Wired, habla sobre este tema con Joi Ito, director de MIT Media Lab:

“Creo que la IA se ha metido en nuestras vidas de muchas formas distintas sin que lo notemos y en parte eso es así porque la manera en que pensamos la IA está influenciada por la cultura popular. Hay una diferencia entre la IA fuerte y la IA débil. En ciencia ficción se habla de IA fuerte. Las computadoras se vuelven más y más inteligentes que nosotros y en un momento deciden que ya no somos tan útiles y entonces o bien nos drogan para mantenernos gordos y felices o estamos en la Matrix. Mi impresión, basada en charlas con mis mejores asesores científicos, es que seguimos a una distancia razonablemente larga de eso”. Obama descarta (por ahora) el escenario apocalíptico pero hace foco en que todas las ventajas que el uso de IA aportará en sectores como energía, salud y transporte, en tanto permite optimizar recursos y generar una economía más eficiente y productiva, no repercuta en pérdidas de empleo, caída del salario y aumento de la desigualdad.

¿Entonces Siri no nos va a cambiar los ingredientes de una receta para envenenarnos? Hay que diferenciar las dos corrientes de investigación en cuanto a IA a las que se refiere Obama. John Searle, profesor de filosofía en la Universidad de California, conocido, entre otras cosas, por sus contribuciones a la filosofía de la mente, las define así: “La IA débil tiene por único objetivo simular estados mentales sin pretender por ello que las computadoras tengan conciencia. El objetivo de la IA fuerte, por el contrario, es una computadora con conciencia”. La débil la usamos todo el tiempo, cada vez más. Netflix, Facebook, Google o el teclado predictivo de tu smartphone, por poner algunos ejemplos, analizan nuestros gustos y costumbres para interactuar de un modo que nos resulte más sencillo y atractivo. Detrás de todo eso hay IA. La fuerte todavía parece lejana.

En marzo AlphaGo, un programa de inteligencia artificial de Google DeepMind para jugar al Go, le ganó cuatro de cinco partidas al campeón mundial, Lee Sedol. Si bien ya había pasado en ajedrez, se creía que hasta dentro de una década no sería posible que una computadora ganara al Go porque es un juego muy simple, con muy pocas reglas, pero muy difícil de dominar, que depende mucho de la intuición y no tiene aperturas ni finales establecidos como el ajedrez. El número de situaciones de juego posibles en el Go es altísimo, abrumador. A la computadora le cargaron algoritmos de aprendizaje supervisado y por refuerzo, algoritmos de búsqueda eficiente y las reglas del Go, después jugó partidas contra sí misma durante un año y estuvo lista para ganarle al campeón mundial.

Los algoritmos que le sirvieron a AlphaGo no fueron diseñados exclusivamente para esos partidos, son de aprendizaje automático y pueden ser aplicados para entrenar a una máquina en multiples tareas. Una victoria de una computadora en un juego que depende de algo tan característicamente humano como la intuición, ¿indica que la IA fuerte está más cerca? Maya Gupta, investigadora de IA en Google, acerca una respuesta: “Nuestros mejores filósofos y neurocientíficos no están seguros acerca de qué es la conciencia, ¿cómo se supone que siquiera empecemos a entender cómo podríamos replicar eso digitalmente?”. Guruduth Banavar, ejecutivo de IBM en el área de Computación Cognitiva, es más contundente: “No creo que algún día las computadoras sean entidades autónomas que hagan cosas por su cuenta”.

Hay quienes son optimistas y otros miran con precaución la evolución de una inteligencia que nadie sabe hasta dónde puede llegar. ¿Alguna vez el desarrollo de la IA le dará la razón a los escenarios apocalípticos de la cultura popular y las máquinas terminarán controlando a la humanidad?

Por Esteban Soler

Fuentes imágenes: extremetech.com, Engadget y The next web.

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