Así fue el evento WeCodeFest

El fin de semana pasado se celebró en Valladolid la primera edición del WeCodeFest, que como ellos mismos se han definido, “son un evento lleno de código, katas, talleres, charlas de patrones, arquitectura, tecnología…”. Ha sido la primera vez que se organiza este evento.

Nuevamente he ido con Jesús, del cual ya he comentado en alguna otra ocasión que casi casi nos hemos convertido en “pareja de hecho” de eventos relacionados con el desarrollo de software.

Del primer día, destacaría un taller que impartió Eduardo Ferro, titulado “Cambios en paralelo. Cambios grandes, pasos pequeños”. Organizados en grupos, los asistentes estuvimos aprendiendo a como pensar en hacer cualquier cambio grande en un sistema mediante una secuencia de pasos pequeños de bajo riesgo. Al terminar cada ejercicio, se compartía la propuesta con el resto. Aparte del entrenamiento mental que supuso en una forma de pensar determinada, conocí varios conceptos nuevos como ‘branch by abstraction’ y ‘fitness functions’.

También el viernes, un open space que me gustó mucho fue ‘Escalando equipos a toda hostia’, en el cual se propuso y se debatió sobre como gestionar el crecimiento muy rápido de equipos de desarrollo. Varios asistentes comentaron la importancia de intentar mantener la cultura y los valores de los equipos y de como el crecimiento por la internacionalización puede dificultar los procesos de comunicación. Distintos países, distintas culturas, distintas formas de trabajar.

Del sábado destacaría varias charlas, talleres y open space. El primero al que asistí fue “Refactorizando a funciones para un software más barato”, por Guillermo Gutiérrez, un taller en el que partiendo de un código en JavaScript (ES6) se dió solución a la kata StringCalculator explorando distintas opciones de refactorización a funciones, estado inmutable y libre de efectos laterales analizando su relación con la economía de software. Ha sido de las pocas veces que he escuchado hablar de dinero y de coste del desarrollo en cualquiera de los eventos a los que he ido, por lo tanto, lo más interesante para mi de este taller fue la unión de conceptos como: código más sencillo = código más barato de mantener = desarrollo de software más barato.

También quiero destacar la apuesta de open space que propusto Toño de la Torre, hablando sobre ‘Legacy Code’. Partiendo de una solución que dieron en su empresa a un problema de un proyecto con código legado, intentó que los asistentes compartieran otros enfoques o soluciones que había dado a problemas similares que se hubieran encontrado. A raíz de los interpretaciones que surgieron, y tras una charla posterior con el propio Toño, creo que el open no fue entendido correctamente. La mayoría de los comentarios de los asistentes se centraron en criticar de forma más o menos constructiva la solución que propuso Toño cuando lo interesante hubiera sido que cada uno aportara soluciones que hubieran emprendido en alguna otra ocasión con código legado. Aún así, la lección aprendida de todo lo escuchado fue que…no existen balas de plata de acercamiento a proyectos legacy y que cada caso es un mundo.

Otro open space que me gustó fue ‘Bus factor’, que propuso Miguél González. En él, los asistentes participaron y debatieron sobre como gestionar las situaciones en los proyectos de desarrollo de software en el que el conocimiento se concentra en una persona. Y no solo desde el punto de vista técnico, incluso de negocio. Como preparar la empresa o que acciones tomar para compartir conocimiento. En general, salió a relucir el ideal de dedicar tiempo a pair programing, code review, reuniones del equipo de desarrollo para explicar el código…y como contrapeso a estos trabajos, siempre salía a relucir el tiempo necesario y el coste que conlleva, por lo general muy alto y que no todas las empresas pueden asumir. Al igual que en el anterior open, no existen balas de plata y cada empresa o equipo intenta buscar el punto medio entre compartir conocimiento y coste.

Ahora, haré mención a una kata que se propuso como open space. “Kata 99 bottles”, basada en el libro de “99 Bottles of OOP” de Sandy Metz. Lo interesante para mi aquí fue ver como funcionaba y se planteaba una kata. Llevo algún tiempo con ganas de organizar aquí en Cáceres pero no sabía muy bien como funcionaba y aunque había leído sobre el tema y me habían contado, lo mejor sin duda era asistir a una y aprender. En el apartado técnico, los cuatro o cinco ejercicios a los que dió tiempo, nos pusieron sobre la mesa los problemas de las optimizaciones tempranas de código y como muchas veces para hacer refactors lo mejor es esperar a encontrar patrones y smells sobre los cuales actuar de forma conjunta.

Cabe destacar la fiesta de despedida el sábado por la noche. Un local reservado en el que la conversación y el intercambio de conocimientos y experiencias con otros asistentes fue realmente enriquecedor.

Por otro lado, también destacar el catering del evento. Yo no es que sea muy exigente y casi que me conformo con cualquier cosa, pero creo que estuvo muy bien. No solamente por el contenido del mismo, la comida variada y abundante, sino por el trato y la atención de los trabajadores del mismo.

Y como no solo de programación nos alimentamos los asistentes al WeCode, la organización tuvo el acierto de organizar una ruta turística nocturna por el centro de Valladolid, acompañados por una guía que nos iba contando lo más relevante de la ruta Ríos de Luz. La pena fue la lluvia que por momentos nos acompañó y el frío intenso que hizo.

Por último, dar las GRACIAS a:

  • La organización del evento por su esfuerzo, dedicación y diligencia para que todo salga lo mejor posible. Un diez para ellos. Cada vez valoro más el enorme mérito que tiene organizar algo así y que todo salga bien. Destacar entre ellos, por cercanía personal, a Roberto, un crack en lo suyo y ex-compañero de trabajo al que no veía desde hacía mucho tiempo.
  • A las empresas, patrocinadores y organizaciones tanto públicas como privadas que apoyan económica y logísticamente este y otros eventos.
  • A los ponentes de las charlas y talleres, por compartir sus conocimientos y experiencia.
  • A los asistentes voluntarios que proponen open spaces por la variedad de la temática y la valentía de exponerse únicamente con el objetivo de compartir igualmente conocimientos y experiencias.
  • Y, también, volver a mencionar a mi amigo Jesús con el que fui y casi casi me regaló el evento, y, también, a sus compañeros de trabajo de Stubhub, con los que compartí mucho tiempo durante los dos días y en los cuales me trataron con afecto y cercanía.

Volveremos el próximo año WeCodeFest.

¡Chimpún!

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