Die Angst

Hoy desperté con miedo. Con los ojos bien abiertos, con semblante de terror. Me quedé frío en la cama, ya sentado y apoyado sobre el espaldar. Lo único que cruzaba mi mente era esa angustia, ya no tan adolescente, que sentía que me carcomía el pecho. ¿A dónde va mi vida?

Me sentí ingrávido, sin un piso al que sujetarme. Me di cuenta que no tenía norte alguno, que mi vida se suspendía libremente en un espacio infinito de aire. Sentí ansiedad. Veía a todos mis conocidos y allegados alcanzar metas, objetivos. Y yo, ahí. Estancado, como una partícula sometida a fuerzas mayores que su peso.

¿A dónde voy? ¿Qué debo hacer? He pasado mi vida entera sin la necesidad de hacerme estas preguntas. Hasta hoy. Tengo un trabajo de mierda, vivo en una ciudad de mierda, en un país de mierda. Qué, mi vida entera es una mierda. Ya puedo verlo. Pero, ¿por qué descubrirlo hoy? ¿Qué acontecimiento ha hecho que se desencadene esta angustia? Mis ojos no ven. Me siento entumecido.

Hoy he despertado, o eso parece. Pero este vacío es demasiado vasto. He visto mi vida pasar cual narrador. Soy Lester Burnham a punto de abandonar este mundo sin yo mismo saberlo. ¿O será que ya estoy muerto y mi vida ha sido tan dócil y apacible que ni me he dado cuenta? No. Basta. No puedo seguir acá. Debo rehacer esta mierda. No puedo…

¿Debo escoger esto? ¿Debo escoger esta vida? ¿Estos amigos? Tal vez deba entregarme a la heroína y cambiarme el nombre a Renton o a Goldfarb.

Ésta no será la última vez que escuches de mí.

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