El vuelo de Júpiter
Un nuevo rumbo, un nuevo horizonte.
Júpiter se ha ido. Salió de su órbita por algún milagro científico. Nadie se explica por qué. El planeta más admirado por muchos, ahora vaga libremente siguiendo su propio curso. Como si fuese pilotado, como si tuviese rumbo propio. A lo mejor lo tiene, pero nadie lo ha calculado. Cuando intentan hacerlo, el planeta cambia de rumbo. Increíblemente, no ha afectado las órbitas de sus vecinos, ni ha provocado efectos adversos.
O tal vez sí, no se sabe. Probablemente, ese cambio de suerte de hace unos días para acá, se debe a la nueva trayectoria de Júpiter. Digo, si crees en la astrología. Hay mucha gente que lo hace, por ello muchísimos astrólogos andan haciendo proyecciones, conjeturas y predicciones a aquellos que creen en sus palabras. Otros lo ven desde otra perspectiva, más científica, esperando saber qué traerá consigo ese cambio. Si afectará la tierra, aunque no lo haya hecho con otros astros celestes.
Por ahora, Júpiter sigue andando. En un ritmo estable, perenne. Nadie se explica el acto, el hecho, aunque muchos quisieran averiguarlo. Por supuesto, eso es parte de la naturaleza humana. Entender aquello que no comprendemos. Averiguarlo, buscar respuestas. A los humanos no nos gusta la incertidumbre. Quizás Júpiter un día nos responda. O quizás no. Tal vez nos quedemos viéndolo a la lejanía con nuestros telescopios, mientras surca el universo. O puede que un día, Júpiter nos invite a formar parte de su rumbo. Y vayamos todos los planetas, cual alineación fortuita, tras él.
Gracias Júpiter. Nos has enseñado mucho. Nos dejas algunas preguntas, pero seguro un día conseguiremos respuesta. Vuela alto y sigue libre. Hasta pronto.