Habla mi depresión

Te odio. A ti, y a ti también. Te aborrezco, maldición. Deseo que mueras. Que tu oxígeno no haga su recorrido en tu sangre. Deseo verte fallecer. Ver cómo desaparece la luz de tus malditos ojos. ¿Qué hago con este odio tan visceral? ¿Con esta furia inagotable? El odio se propaga cual virus en el aire, infectando todos mis órganos, produciendo estas ganas de… desaparecer.

No hay risas ni sonrisas, ni recuerdos alegres que lleguen con prisa. Todo se fue a la mierda, todo se ahogó. Solo hay desesperación, incertidumbre, nervios, hambre y dolor. No hay para más. El dolor siempre tan profundo, no se detiene, no claudica. No se rinde. Siempre presente, siempre fiel. Te odio. A ti, y a ti también. Odio a toda la humanidad. La misantropía se hace necesaria. Quiero a todo el mundo lejos, lejos coño. Lejos.

Pero espera, no te vayas ahora. Quédate un poco más… maldita sea, me odio. ¿Por qué soy así? ¿Por qué soy tan débil? Me detesto, quisiera morirme, desaparecer. Pero soy demasiado cobarde para suicidarme, agh, qué hastío vivir así. No, espera, no te vayas. No te vayas hasta que te lo pida, ¿sí? Quédate… te amo. Te amo, coño. ¿Por qué tienes que irte? Vuelves a dejarme en soledad. Maldita melancolía, cómo odio sentirme así. No soporto esto, esta presión perenne en el pecho.

¡Vete! Si es lo que quieres, dale, lárgate. ¿Por qué quería que te quedaras? Bah. Lárgate por donde viniste, maldita pedazo de mierda, no haces sino joderme y lastimarme como todos en esta mierda. Te odio, te odio tanto. Me odio, me odio tanto. Te odio, me odio. Vamos a morirnos, ¿sí? No, mejor muere tú por tu lado, y yo por el mío. Aunque me conformo con desaparecer. Con irme lejos. ¿Por qué no te has ido?


Vengo a confesarte. Me he ido. Me he ido para no volver. Llevo un pasaje de ida hacia lo desconocido y no deseo que nadie me acompañe, debo ir yo solo. Me cansé de las lágrimas, del dolor, de la soledad. Me fastidié de la presión en el pecho, de llorar para mis adentros, de mi sensibilidad. Me harté de mí mismo. Solo quería dejar este recordatorio de que alguna vez existí y, bueno eso. Hasta siempre.

Descansa en paz, si eso de verdad existe.

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