Pie de página

Algo pequeño, para comenzar el día. Como esa primera taza de café, en la mañana. Esa que ansias tanto al despertar, en conjunto con ese también primer cigarrillo (en caso que fumes). Así, una nota pequeñita.

A todos nos pasa que, en algún momento, comencemos a odiar nuestro sitio de trabajo. De una u otra forma, llega ese instante en que empezamos a verle las costuras a la oficina. Inicias odiando cosas pequeñas, que si la chismosa de la oficina a.k.a. la sapa, que si la que se tira al jefe en su oficina, y así sucesivamente hasta que el odio trasciende y se convierte en algo inaguantable.

Así me siento en estos momentos.

Creo que, MUY rápidamente llegué a ese instante. Por supuesto, tanto obstáculo que he tenido, tanto peo y tanto problema acaban por socavar la poca paciencia que sé que tengo. Sin embargo aquí sigo. Es lógico que siga acá, si se ponen a ver. Vivo en Venezuela, en una de las economías más paupérrimas del milenio, por lo que te toca conservar el trabajito que tienes hasta que enteramente consigas algo mejor y comiences el ciclo de nuevo.

Mi mente está puesta en irme, no solo de acá, sino del país, en emigrar. Ya no aguanto esto, este ambiente hostil, estas ganas de echar pa’lante que siempre se ven truncadas por una u otra razón, estoy mamado de toda esta mierda. Necesito un cambio, radical, no hay manera de mejorar esto porque es que ni siquiera provoca mejorarlo. Venezuela para mí es un basket case. Lo siento, lo dije.

Está bien sentirse identificado, tengas la edad que tengas. No tengas miedo en decir: Verga de pana concuerdo con este pana, así mismo me siento. No está mal sentir que odias a tu país por mucho que tus amigos se tatúen el pabellón criollo en el pecho, déjalos, ellos son ellos, tú eres tú. Y tampoco te preocupes en analizar el sentimiento sobre si lo odias de verdad o no, no importa. En este momento soy como El Emperador: Let the anger flow through you, embrace it.

¿También te quieres ir de esta vaina? ¿Te da ladilla ponerte a pensar que tienes que quedarte para ayudar a que esto salga adelante? Dale, está bien pensarlo. No es malo ser egoísta en estas situaciones. Al final, el Salto Ángel, el queso telita, los médanos de Coro y el Pico Bolívar no te ponen la comida en tu mesa. Te la pones tú mismo, donde sea que estés. Sea que estés haciendo una cola en un farmatodo, o en un Central Madeirense o que estés disfrutando las bondades de otro país y su (buena) economía.

Adelante, comandante. Creo que el único pesar que uno sinceramente tiene al abrazar la idea de irse, es dejar a tu familia y amigos. Ya, eso es todo. Te preocupa dejar a tus viejos, y a tus panas en esta mierda sin saber cuándo los volverás a ver. Sí, yo también lo siento. Pero allí regreso al egoísmo, esa cosa que lamentablemente se ah vuelto tan necesaria en esta sociedad venezolana. Porque al fin y al cabo, tus amigos también están arreglando todo, o pensando irse.

Creo que la nota de pie de página se volvió algo más. Oh well. Disfruta tu café y buen provecho.

P.D.: Me sigo queriendo ir de esta mierda de oficina.

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