Y así, llega la noche… (parte I)

Mientras escribe, David revisa su celular. Trabaja de Community Manager así que el movimiento de desbloqueo de la pantalla ya es un acto reflejo. Abre una conocida red social de fotos pues necesita publicar una imagen para algún cliente. La aplicación no responde y aparece una advertencia en el teléfono. Con hastío, David acepta el mensaje y se queda esperando impaciente a que se reinicie el programa.

La aplicación se abre y muestra un torrente de fotos. Fotografías de David con su ex pareja. Imágenes que ya él había eliminado hacía tiempo. Revisa con detenimiento y repara en que el usuario oficial de la aplicación subió las mismas. Una a una, van apareciendo más y más en la pantalla de inicio lo que lleva a David a soltar el teléfono, como si tuviese una temperatura altísima. Pronto, se queda perplejo viendo la última imagen que mostraba el teléfono:

Su ex mujer, riéndose de él mientras acercaba a ella a su nuevo novio. Lo besaba apasionadamente y volvía a reírse. Un GIF. David se llevó las manos a la cara y comenzó a llorar. Lloraba fuertemente pues recordó todo aquello que había bloqueado. En un arrebato, lanzó el teléfono por el balcón con fuerza, esperando que se destrozara en mil pedazos apenas rozara el suelo. Mientras salía disparado, se escuchó la risa viva de su ex.


Miranda reposaba en su sala de estar. Había sido un día agotador en su oficina, por lo que al llegar apagó sus dos móviles para no ser molestada. Se encontraba viendo un capítulo de una de sus series favoritas, así que apenas comenzaron los comerciales, se levantó de su sofá para buscar alguna golosina. Las puertas corredizas de la sala estaban cerradas, aunque ella no recordaba haberlas rodado. No abrían. Intentó una, dos, tres veces y nada. Intentó par de veces con todas sus fuerzas y nada.

Estaba encerrada. Sintió el desespero crecer en su interior, por lo que buscó las dos ventanas. Ambas con el pasador, no se movían ni un milímetro a pesar del esfuerzo que hacía Miranda en abrirlas. Y allí, escuchó su voz… la voz de su ex esposo. Volteó rápidamente para ver de dónde venía, ¿habría sido él quien la había encerrado? ¿Estaba en la casa? Se acercó con rapidez al teléfono pero no había tono, ¿qué pasaba? De nuevo la voz, era una risa, ¿de dónde venía?

El televisor. Miranda no comprendía. Tenía una expresión de incredulidad y asombro que Kristen Stewart podía (y debía) envidiar. No sabía qué hacía su ex marido en el televisor, riéndose… ¿de ella? ¿Era ésto una grabación? Intentó pasar el canal y… aparecía una grabación de seguridad en una habitación. Una pareja, reconoció a su ex esposo, la mujer… la amante. Su ex esposo hablaba por teléfono mientras la mujer le hacía sexo oral. Los subtítulos divulgaban el contenido de la conversación, había sido con ella.

Miranda estalló en llanto, se sentía completamente desolada. El televisor volvía a mostrar a su ex marido riéndose, cada vez con más fuerza. Llena de lágrimas, y de ira, gritó y lanzó el control directo a la pantalla de 45". Mientras el cristal se rompía, se seguía escuchando en el fondo una risa, una risa que se iba atenuando poco a poco hasta que solo se esuchaba el llanto, de Miranda.