El Alto tech.

por Mario R. Duran Chuquimia
El Alto es una ciudad de intensos contrastes, desde la sociología de la revolución social, en el mestizaje cultural propio de la migración campo — ciudad y países extranjeros, hasta en el desarrollo científico de la operación de drones de altura, incluso se puede encontrar interesantes casos de economía pre-capitalista hasta complejas operaciones financiera protagonizadas por alteños/as acompañados de la celebración de la fiesta hecha preste bajo la lógica de acumulación del capital social con la inversión de ingentes recursos financieros.
En cuanto a la movida internauta es necesario recordar, que hace quince años cuando el acceso a internet era un lujo, existía una vigorosa comunidad de usuarios del sistema de chat MIRC con el canal #ElAlto, radios en línea y actividades off-line. Posteriormente desde el 2005 con la irrupción de la movida bloggera, se creo y desarrollo una movida internauta con éxitos en varios campos, como la revalorización de la cultura aymara proyectada mediante internet y redes sociales, siendo la comunidad virtual denominada “Jaqi Aru”, un ejemplo internacional; así también, la construcción de la narrativa y la visibilización de la realidad alteña expresada en los weblogs, hecha por “Voces Bolivianas”, “EABlogs” y otras experiencias similares; en el campo de la conectividad digital, el proyecto pionero “El Alto Wifi” demostró que era (y es) posible construir redes de internet comunitario, con lógicas ajenas al lucro empresarial.
En el campo de la robótica, se debe tener presente y enaltecer el esfuerzo de estudiantes y docentes de Ingeniería Electrónica de la Universidad Pública de El Alto, quienes con las victorias de los robots alteños en concursos internacionales despertaron el sano afán de la competencia por el desarrollo de autómatas en el resto de las universidad públicas y privadas; la operación del @dronebo, primer drone de altura, demostró que era posible alcanzar el cielo con ingenios hechos por alteños, después de la visibilización de dicha experiencia, se registro una fiebre drone en Bolivia hasta el extremo de considerar como un hecho común la aparición y operación de drones en Bolivia.
En el campo de las TIC y educación, se debe recordar que por el impulso de funcionarios del Gobierno Municipal de El Alto (GAMEA), durante el 2010 se registro una innovación en el campo educativo con la implementación de pizarras electrónicas de bajo costo en escuelas y colegios y opero una red wifi que proveía internet a los colegios alteños, sumadas a la instalación de laboratorios de computación. La apropiación y la la utilidad de esta infraestructura tecnológica, se reflejo en el 2013–2014 con las gigantescas movilizaciones de padres de familia de los distritos periurbanos, que pedían ítems para profesores de computación y acceso a internet.
En el campo del desarrollo de software, cito que la carrera de Ingeniería de Sistemas de la UPEA y los institutos del cinturón tecnológico por voluntad de grupos estudiantiles iniciaron la adopción del software libre y el hardware libre como herramienta de cambio social, generando logros como una distribución GNU/Linux propia, investigación en hacking ético, desarrollos en robótica e incluso software para ordenamiento del trafico vehicular en base a las etiquetas RFID de la Autoridad Nacional de Hidrocarburos (ANH).
Esta recopilación no estaría completa, sino mencionamos a los icaros andinos, la familia Cancari, dicha familia de técnicos metal-mecánicos tiene la ambición de construir un helicóptero, sin mayor conocimiento que el que poseen los alquimistas que saben unir el cromo con el hierro y la soldadura. Al igual que ellos, en talleres conocidos y clandestinos se construyen maquinas herramientas complejas con estándar de calidad alemán, termo-formadores de plástico PET, extrusoras, envasadoras, maquinas procesadoras de quinua e incluso gigantescos equipos para la minería.
Otro rubro importante es el incipiente desarrollo de la industria automotriz en El Alto, reconocida por la construcción y equipamiento de las carrocerías sobre los “torpedos” importados, así como la construcción de vehículos tipo formula 4 de la familia Alanoca destinados a la pista de carreras de Pucarani, incluyendo la construcción de un automóvil como tesis de grado de un estudiante alteño de Ingeniería Automotriz.
Si se suma la existencia del Parque Industrial de Kallutaca, la ensambladora de equipos de computación, tabletas y teléfonos inteligentes Quipus, la formación de futuros programadores mediante la UPEA y los institutos del cinturón tecnológico en la ciudad de El Alto, la mayoritaria población juvenil, la ubicación geográfica de la ciudad de El Alto, que le permite gravitar cultural, social y económicamente sobre el norte chileno y el sur peruano.
Estos datos nos permiten pensar en el presente y proyectar el futuro de la ciudad de El Alto, considerando que el desarrollo de una ciudad depende de la capacidad de unir puntos y habilidades macro, de generar sinergias, de las características de sus emprendedores, de promover la eficiencia en la copia, apropiación y desarrollo de nuevos productos y servicios, entre otras tareas; considerando que ya se posee la estructura base para el desarrollo tecnológico de la ciudad de El Alto, por lo tanto se debe acelerar la toma de decisiones para convertir a El Alto en un poderoso polo tecnológico — comercial de Bolivia.
Para este cometido, se debe acelerar la construcción de infraestructura física del parque industrial de Kallutaca que otorgue ventajas competitivas a las empresas que quieran invertir en El Alto (impositivas, provisión de servicios básicos, transporte y otros), la construcción y mejora académica de centros de enseñanza tecnológica, de mercadotecnia e idiomas (chino e ingles) y la creación de centros de investigación cuya tareas serán la innovación, adecuación y apropiación de tecnología, estos formaran a técnicos y científicos especializados; el financiamiento (público o privado) de actividades productivas bajo la filosofía del préstamo, nunca regalo; la construcción de un andamiaje institucional que elabore normas de apoyo a actividades productivo — tecnológicas; para esto, es importante y necesario que los habitantes alteños cambiemos de mentalidad, transitando de las simples exigencias sin propuesta de desarrollo a la que obliga a construir con el esfuerzo de todos una ciudad productiva con apego a sus tradiciones culturales.
Nota: Este articulo fue escrito para el semanario “El Compadre” 3 de Marzo de 2015)
