Decidir patear el tablero…

Matias Rege
Sep 5, 2018 · 2 min read

Muchas veces me gusta escribir lo que me pasa, me gusta dejarlo plasmando en un texto, no solo debido a mí mala memoria, sino también porque luego de un tiempo leer esos textos me da una idea más clara de que pasaba por mi cabeza en ese momento. La mente engaña con el tiempo, y se deforma la esencia del pensamiento que había surgido o lo que sentía en ese momento. Nunca escribí para compartirlo, siempre fueron textos o frases para mí, pero con el tiempo me surgió la idea de compartirlos. No considero que escriba bien, pero el punto es compartir lo que siento, y no lograr una gran redacción o una gran historia.

El siguiente texto lo escribí el día que le comunique a mí jefe que renunciaba al trabajo, ya no había vuelta atrás, en mí cabeza lo sabía, y es esto lo que surgió en el momento (la redacción la cambie para que quede más “presentable”):

Cuando una decisión da muchas vueltas en mi cabeza se termina generando una bola de nieve imposible de procesar, esto termina provocando que la decisión se desvié de su foco y que no sea claro el camino a tomar, pateando algo que va a pasar innegablemente.

Tarde mucho en decidir dejar el trabajo, me demore mucho en tomar esa decisión, atado principalmente a que nunca estaban dadas las condiciones ideales, a que nunca era claro el destino, a que nunca se podía dilucidar si me iba a arrepentir o no. Hasta que un día, un día común y corriente, sentí que la decisión estaba totalmente tomada, y que no era necesario seguir dándole más vuelta.

Siempre quise encontrar el momento perfecto para hacerlo, y cualquier contexto que pensaba nunca iba a lograr ser el apropiado, ya que siempre encontraba algún motivo para no hacerlo.

Al fin de cuenta, solo llegue a la conclusión de que era lo que quería hacer, y que por más que intentará sacármelo de la cabeza no lo iba a lograr. Si es o no una decisión correcta no lo voy a saber hasta que realmente lo viva. Es algo que tendré que afrontar.

Es difícil dejar el trabajo, es difícil que los demás entiendan que decides patear un poco el tablero para volver a acomodar las piezas. Obviamente es un privilegio que no todos se pueden dar, pero después de pensarlo tantos años me decidí, ¿Y que vendra ahora?: Viajar, por ahora viajar, no por conocer lugares, sino por volver a encontrarme.

P.D: gracias Mel por ayudarme a editarlo mejor, y enseñarme algunas cosillas ;)

    Matias Rege

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