CEU inaugura el curso 2016–2017

Antonio Calvo Bernardino, rector de la Universidad CEU San Pablo, destacó en su lección inaugural la importancia de fomentar una cultura de la ética.

El salón de actos del campus universitario CEU Andalucía ha acogido esta tarde la inauguración oficial del curso académico 2016/2017 del Centro de Estudios Universitarios Cardenal Spínola CEU, donde cursan estudios más de 1.200 alumnos en los grados de Educación Infantil y Primaria, Derecho y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

El director general de la Fundación San Pablo Andalucía CEU, Juan Carlos Hernández Buades, subrayó en su intervención la misión de CEU Cardenal Spínola, que como todos los centros de CEU “apuesta por contribuir a la mejora de la sociedad mediante la excelencia académica, la innovación y la formación de nuestros alumnos en valores y virtudes humanas, pues llevamos más de 80 años comprometidos con una enseñanza de vanguardia y de la calidad, en todos los niveles educativos”. Un compromiso que se refleja en la vocación de fomentar y potenciar un modelo de persona, no sólo de estudiante, en el que valores como el sacrificio, el esfuerzo y la responsabilidad estén siempre muy presentes, destacó el director general. “Una educación caracterizada por fomentar la entrega de nuestros docentes y de los miles de alumnos que cada año pasan por nuestras aulas a la construcción de una sociedad más justa, al servicio del progreso y de la generación de empleo”.

Tras la lectura de la memoria del curso académico 2015/2016 por el secretario del centro, Antonio Urzáiz Gutiérrez de Terán, el rector magnífico de la Universidad San Pablo CEU, Antonio Calvo Bernardino, impartió su lección magistral “Crisis Bancaria y de Valores”. En ella destacó los efectos de la crisis, especialmente la bancaria, en diferentes países así como las medidas aplicadas en ellos, señalando la falta de ética. También destacó que “durante décadas en muchos ámbitos universitarios ha prevalecido un pensamiento único, que ha desplazado la ética de los conocimientos universitarios, asistiendo a un divorcio entre la ética y la economía”. Indicando que los sistemas financieros se han alejado, en gran medida, de su papel en favor de las necesidades reales del sector, “no por ello cuestionando éticamente toda la actividad financiera, pero sí atendiendo a algunos episodios con comportamientos éticos criticables”. Calvo Bernardino se refirió a las causas que originan las crisis bancarias, analizando la propia actuación de los administradores y la ausencia de una adecuada política regulatoria preventiva que garantice la estabilidad.