BANDERA BLANCA
- Dale...
- Salí, no me molestes.
- Dale, un poco más!
- Andate, basta!
- Dale un poco más y llegas.
- ¿Me estas hablando enserio?
- Perdón, pero no entiendo.
- ¿Hace cuanto tiempo me venís diciendo lo mismo? ¿Hace cuantos nudos en la garganta me vengo bancando esa mentira? No doy mas, vos pensás que esto es fácil, no medís consecuencias, no pensás en nada. Todo es igual para vos, siempre querés más, más, más, nada es suficiente.
-...
- Vergüenza, eso me das, vergüenza. Todo lo que hago por las dos y nunca un 'muy bien’. Siempre faltan 50 pal' peso. Estoy harta de que lo bueno sea mérito tuyo y lo mio sea pura mierda que nunca alcanza para nada.
- Pero, ¿De qué me hablas?
- Deja, ¿Para qué me gasto? Si igual, no entendés, porque la única que se sacrifica soy yo, la de afuera, la que siente todo, la que se la da contra la pared e intenta seguir, pero hasta acá llegué, no sigo más.
- No puedo creer que después de todo lo que hago por vos, me digas esto. Si la que siempre te incentivó fui yo, la que siempre te puso palabras de apoyo fui yo, la que te vio caer mil veces, pero también te vio levantarte con la frente bien alta. Si las dos sabemos que si la otra esta mal, no funcionamos. Y, ¿Vos estas harta? ¿Sabes lo exhaustivo que es estarte encima todo el tiempo, luchando con tus desmotivaciones y tu poca voluntad? No confundas exigencia con odio. Miles de veces pasamos por esta charla y, ¿Aún no lo comprendes? Somos una, soy vos, soy tu conciencia, soy tu alma, tu verdad, tu esencia, no podemos tener más estas discusiones, no podes caerte más, por que va a llegar el día que ni yo te voy a poder levantar. No podes pensar más que esto es egocentrismo y que sólo pienso en mi cuando lo único que hago es pensar en vos. Inclusive cuando pienso en mi, pienso en vos!
- Si, ya se, pero no puedo más. Hablá con el cerebro, pedile que razone, pedile que mande señales a mis órganos, a mis extremidades. No es mi falta de voluntad, es el desgaste, es el fallar tantas veces, es dar un paso, dar otro, y volver cuatro. Ya ni las lágrimas salen, no me quieren ver la cara. Hablá con las uñas, contame que te dicen, hace meses no me hablan, están destrozadas físicamente, corren peligro de extinción. Habla con mis mejillas y preguntales hace cuanto no reciben una caricia. Animate a hablar con mis manos, la última vez que lo intente se quedaron con un ramillete de pelos, desde entonces mis pelos no crecen, tienen miedo. Pero si realmente sos valiente, habla con mi corazón y preguntale, ¿Cuándo va a retomar sus latidos?, ¿Cuándo va a llevar sangre a mis venas?, ¿Cuándo va a volver a sentir? Preguntales, porque a mi ya no me responden.
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