La importancia de la organización del espacio para favorecer un aprendizaje participativo y significativo en los niños y niñas

La experiencia supervisada consistía en descubrir la escritura de palabras de animales del mar por medio de los sonidos de las letras de cada palabra. Esta actividad fue una situación en la que todos estaban dispuestos a participar, entregando sus propios conocimientos y asociándolos a experiencias realizadas anteriormente. Un aspecto a mejorar para las nuevas implementaciones, sobre todo en grupo chico, es la organización del espacio al momento de implementar. Desde el rol docente, es necesario estar al tanto de todas las situaciones que ocurren a lo largo de la jornada escolar. Tal como lo plantea Copple, Bredekamp, Koralek & Chamer (2013) destacan que los excelentes docentes son intencionales en todos los aspectos de su trabajo. Se observan estas experiencias como primera área la creación de una comunidad solidaria, en donde todos participen y contribuyan al bienestar y aprendizaje del uno con el otro. Este también mejorar el desarrollo y el aprendizaje, lo que lleva a emplear diversas estrategias de enseñanza, elabore metas desafiantes y alcanzables, y se les debe proveer de apoyo sólo en la medida que sea necesario. Y emplea un currículum que tenga sentido y otorgue significado en los niños y niñas del centro educativo, en donde exista coherencia y progresión.

Para poder centrarme en lo que se debe mejorar es importante referirse al ambiente físico, este corresponde a “un lugar en el que la comunidad educativa reflexiona, con el único objetivo de conseguir un crecimiento intelectual, personal y humano del conjunto de alumnos y alumnas y para saber cuáles son los conocimientos relevantes y significativos” (Domenech & Viñas, 2007, en Trujillo 2014) estos se buscan conseguir con la interacción y reflexión tanto de los niños/as como de los docentes. El ambiente educativo se constituye por medio de un mensaje curricular y modelo educativo, el cual invita a plantear el sentido de lo que se pretende conseguir. Como futuras docentes, debemos diseñar espacios en los cuales los niños y niñas experimenten, compartan, se relacionen e interactúen con sus pares y con el adulto, la organización del espacio va más allá de la elaboración de actividades dentro del aula. (Correa & León, 2011)

A lo largo de esta experiencia, se logró determinar la importancia que hay que tener en cuenta desde un comienzo acerca de la distribución de los niños y niñas dentro del grupo. Las mesas en las cuales se disponía el grupo de trabajo formaban un cuadrado y al ser 12 personas sentadas, los niños­ que se ubicaban en las esquinas perdían la visión a la alumna en práctica y la atención de la actividad. También ocurrió que los niños que se encontraban al medio de cada uno de los lados, se levantaban para mirar el material y tapaban a los otros niños del grupo. Por lo que “desde la perspectiva del aprendizaje activo, una de las claves para apoyar a los niños es a través de la estructuración y equipamiento del espacio físico” (Lavanchy & Suzuki, 1996, p.57). Es ahí donde radica la importancia que se le tiene que dar a la organización del espacio para apoyar múltiples posibilidades de experiencias educativas y juegos, logrando así que se sientan cómodos y acogidos para tomar decisiones, actuar y pensar de forma autónoma.

A partir del tema reflexionado, se entregaran algunos aspectos a mejorar en torno a la organización del espacio. El primer aspecto a tener en cuenta es la toma de decisiones con respecto al espacio, estas se ha evidenciado mediante un cambio paulatino en actividades que se realizaban en grupo grande a experiencias en grupo chico. Este aspecto ha permitido la movilidad de las mesas y sillas de la sala de clases, creando un espacio en los cuales los niños y niñas interactúan de manera directa con el adulto a cargo y entre ellos. Según Copple, Bredekamp, Koralek & Charner (2013), los buenos profesores continuamente usan su conocimiento y juicio para tomar decisiones intencionales acerca de qué materiales, interacciones y experiencias de aprendizajes son más apropiadas y efectivas para el grupo y para cada niño en forma individual.

El segundo aspecto a mejorar sobre la distribución del espacio es la autonomía que debe generar estos momentos a la hora de comenzar las experiencias. Es decir, a medida que los niños y niñas toman responsabilidades como adaptar la sala para las experiencias o entregar el material necesario para estas, se está generando en ellos una invitación a participar y a ser parte de su propio aprendizaje (Ver Anexo). Al fomentar la autonomía en estas edades, el niño se “se va formando con una adecuada autoestima y va adquiriendo un mayor grado de responsabilidad. Asimismo, se le está potenciando la capacidad de aprender de los propios errores y de resolver conflictos por sí mismo” (Cubillos, 2013) A medida que se van entregando espacios donde los niños se hagan cargo de la distribución del espacio o de algunos momentos durante la experiencia, Cubillos (2013) destaca que se potenciará la iniciativa e independencia para que exploraren, actúen, opinen, decidan junto con el hecho de asumir gradualmente responsabilidades por actos ante sí y los demás.

Y el tercer aspecto de mejora es que por medio de la distribución del espacio se genere un clima positivo en las experiencias trabajadas. Es decir, es necesario que el espacio invite a los niños/as a fomentar la conversación y el apoyo entre ellos, pero que a la vez, sean capaces de escucharse y estar atentos lo que dicen los pares y adultos. .Tal como lo plantea Correa y León (2011) la capacidad de escuchar y la recíproca expectación es una cualidad importante que permite la comunicación, el diálogo requiere ser sostenido y entendido. Se destaca que esta capacidad abunda en los niños pequeños, que son los mejores oyentes del mundo que les rodea. Escuchan a la vida en todas sus formas y colores. Escuchan a otros, adultos y compañeros. (Rinaldi, 2004). Esto es un punto que se está trabajando poco a poco con este grupo, en el cual es necesario plantear ciertas normas y estrategias para la escucha atenta y conversación recíproca. Al otorgar estas oportunidades, se formará una organización del espacio en el cual cada uno de los integrantes del grupo se sienta parte de este y se entusiasme por entregar sus propias ideas y conocimientos.

Se les invita a que ordenen la sala para poder comenzar con los grupos chicos.

Asimismo, al reflexionar sobre la distribución del espacio en el aula y los aspectos de mejora que se han ido implementando en el último tiempo me he preguntado ¿Qué ocurre con los niños/as que van terminando la actividad, mientras otros siguen en ella? ¿Cuál es la importancia que tiene la organización espacial para potenciar interacciones efectivas en los momentos de transición en la sala de clases? ¿Cómo implementar estrategias en las cuales se aprovechen los espacios y se generen aprendizajes en los momentos de transición? Los momentos de transición según Hohmann, Weikart & Epstein (2010) son sucesos cruciales para los párvulos y que al estar bien planeados, con frecuencia marcan la diferencia entre un día difícil y un día que transcurre sin contratiempos tanto para niños como para adultos (Hohmann, Weikart & Epstein, 2010). Por lo que son estos momentos los que deben ser consistentes, se deben plantear maneras de mantener a los niños activos y se deben considerar maneras atractivas y significativas durante estos periodos breves de aprendizaje. Es por esto que se deben crear espacios en los cuales se aprovechen al máximo los momentos en que los niños y niñas van terminando el trabajo y esperan que sus compañeros terminen.

En conclusión, es importante tener siempre en cuenta que todos los espacios del aula deben invitar a crear, descubrir, aprender nuevos aprendizajes, pero también para equivocarse. (Correa & León, 2011) Por lo que el espacio debe ser un elemento más de la actividad docente y, por tanto, es necesario estructurarlo y organizarlo adecuadamente. Deben ser conscientes de que todo en el aula tiene que ser pensado, planificado, organizado y direccionado hacia su proceso de aprendizaje (Castro & Morales, 2015) Los aspectos de mejora a seguir teniéndolos en cuenta son la importancia de tomar decisiones antes y después de las experiencias educativas sobre la distribución del espacio. También es fundamental otorgar mayor autonomía a los niños y niñas para que sean ellos los que creen su espacio de aprendizaje, esto será de una gran ayuda para potenciar sus responsabilidades y hacerlos más partícipes. Y por último, se deben crear espacios educativos que inviten a que los niños/as conversen y se escuchen. Esto fomentará un clima de aceptación y participación en cada una de las experiencias de aprendizaje.

Bibliografía

Correa, O. & León, C. (2011). Enfoque Reggio Emilia y su aplicación en la unidad educativa Santana de Cuenca. Disponible: http://dspace.ucuenca.edu.ec/bitstream/123456789/2237/1/tps740.pdf

Coppler, C., Bredekamp, S., Koralek, D., Charner, K. (2013) To Be an excellent teacher. Chapter 2. DAP focus on infants and toddlers. Naeyc.

Cubillos, E. (2013). Estrategias en el aula de clase promotoras de la autonomía. Actualidades Pedagógicas (62), 85- 105. Disponible en: file:///C:/Users/PARIA/Downloads/2257–5773–1-PB.pdf

Hohmann, M. Weikart, D, Epstein, A. (2010) Cap. 8 Periodos de grupo, periodos al aire libre y periodo de transición. La educación de los niños pequeños. México.

Lavanchy, S. Suzuki, M. (1996) Cap. 4 Organización y estructuración de espacio. El curriculum cognitivo y su aporte al niño Chileno.

Rinaldi, C. (2004). The Pedadgogy of Listening: The Listening Perspectiva from Reggio Emilia. En “Innovations in Early Education: The International Reggio Exchange” vol. 8 no. 4

Trujillo, L. (2014). La importancia de los espacios escolares en la enseñanza- aprendizaje de los alumnos. Universidad de Málaga. Disponible en: https://riuma.uma.es/xmlui/bitstream/handle/10630/9069/TrujilloBenitez_TFG_Primaria.pdf?sequence=1