Artículo de 1924 aparecido en primera página del diario EL SOL de Madrid.

El periodismo y el calamar

JULIO CAMBA

El calamar se parece al periodista en dos cosas fundamentales: que puede tomar a voluntad el color que más le convenga y en que se defiende con !a tinta.

Quien no haya pescado al “facho*” no sabe hasta qué punto logra identificarse el calamar con el medio en que se encuentra. Hace falta una vista de lince y un reflector muy poderoso para distinguirlo sobre la arena por donde, descalzo de pie y pierna, va andando el pescador. Si la arena es blanca, el calamar es blanco; si la arena es roja, el calamar es rojo, y si la arena está entreverada, el calamar aparece igualmente entreverado. Nada más fácil para el calamar que cambiar de política, según se lo exijan las circunstancias. El lenguado y sus variedades tienen también grandes dotes miméticas; pero no deben de confiar mucho en ellas cuando han adquirido esa forma extraplana con que pretenden hurtar el bulto a los ataques del pescador. Lo que los hombres hacen con el bacalao lo han hecho ellos consigo mismos y son, por así decirlo, una especie da bacalaos voluntarios. Pero prescindamos del lenguado para dedicarnos al calamar. El calamar, tan notorio, tan ostensible, tan conspicuo en la cazuela, no es advertido en su medio natural más que por pescadores experimentadísimos. A veces, deslumbrado por el reflector, tarda demasiado en darse cuenta de que lo persiguen; pero otras veces se siente descubierto, y entonces es cuando echa mano de la estilográfica. Instantáneamente se disuelve en el agua un gran chorro do tinta. ¿Qué nos dice en aquel mensaje el calamar? No se ve nada. No se entiende nada. Para evadir nuestra pers«:ución, el calamar nos ha lanzado al rostro un largo artículo de fondo y se ha escabullido. Dos, tres, cuatro columnas de negra prosa flotan por un instante en el líquido element, y o no hay opinión en el fondo de los mares, o esta opinión debe de conmoverse un poco.

¡Dichoso calamar que puedes escribir lo que se te antoje sin tener que entendértelas con la previa censura! iFeliz compañero en la prensa submarina! No seré yo quien vuelva a perseguirte con el reflector y la “prancada”. ¿Para qué? Dentro de poco, los calamares en tinta aparecerán con tantos blancos** en nuestras mesas que, verdaderamente, no valdrán la pena de comérselo.

(*) Pescar ilegalmente de noche con linternas y tridentes.
(**) La censura retiraba los artículos de los periódicos dejando su espacio en blanco.
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