Salomón Pinto: Una vida detrás del pedal

Por: David Toro

Salomón Pinto, Ciclista Urbano (Foto-D.Toro)

El ciclismo urbano es una especie de catarsis, un encuentro distinto con la jungla de asfalto, un riesgo constante que requiere de una buena porción de pasión y un toque de locura, Salomón Pinto es uno de esos ciclistas distintos, podemos decir que no es de aquellos que montan su bicicleta en la parrilla de un carro y se toman selfies cuando van en la bicicleta como un ciclista dominguero, más bien es de aquellos que encaran el día a día pedaleando, muchos pueden ver el ciclismo como una práctica deportiva más, pero Salomón encontró una trinchera para resistir los embates del enemigo en esta guerra llamada vida.

En la zona 5 de la ciudad de Guatemala, en el segundo piso de una casa, Salomón habita junto a su madre y su pareja, la amabilidad desbordada y el trato servicial denota a una familia que se esfuerza día a día para llevar el pan a la mesa, fuimos recibidos por “Manchas”, un perro amigable e inocente, tiene solo 3 patas pero sube las gradas con una facilidad admirable, juega y disfruta de la vida como cualquier perro merece hacerlo.

Salomón regresa en la mañana a desayunar luego de cumplir su primera jornada de trabajo en el Indoor Cycling, donde desde hace 2 años se desempeña como instructor, no hace falta más de 5 minutos de charla para darse cuenta que Pinto no solo sabe pedalear también domina la teoría de entrenamiento del fascinante mundo del ciclismo.

Siempre será interesante conocer como una persona se enamoró del deporte que lo identifica, o más bien como formó un estilo de vida entorno a una bicicleta que trasciende por mucho lo competitivo, en el caso de Salomón, hace años encontró este mundo “sin querer queriendo”, cuando llegó a la ciudad, con el tiempo se cansó del transporte público: inseguridad, tiempo perdido y otras muchas razones. En medio de trueques e intercambios se fue haciendo de sus primeras bicicletas; junto con su señora madre, recuerdan y sonríen al pensar en la vieja Bmx que usaba hace muchos años y como en ella se transportaba a todos lados y con el tiempo fue adquiriendo mejores bicicletas.

Salomón conoció a personas que han formado parte importante de su vida dentro del ciclismo, entre ellos a “El Titi” Mejía, otro gran ciclista y uno de los fundadores del “Zombie Crew”, un colectivo de ciclistas para nada convencionales, caracterizados por ser especialistas en las bicicletas de piñón fijo o fixie, pertenecientes a la creciente cultura Fixed Gear, a grandes rasgos entendemos este tipo de bici como aquella sin frenos ni punto muerto, los pedales siempre se mantendrán en movimiento y para detenerla se necesita hacer fuerza inversa a la marcha en otras palabras es un riesgo latente.

Salomón cuenta que junto con Zombie Crew siempre han sido caracterizados como un colectivo “hardcore” del ciclismo, cuanto se juntaban para pedalear en las noches, dejaban a los participantes a su suerte, “salíamos del obelisco y cada quien llegaba al punto final como podía, si llegaban que bueno y si se quedaban ellos se las arreglaban”, esta es una de las razones que hace a los ciclistas urbanos unas especie de renegados del deporte, incomprendidos por tomar esta disciplina a su manera, poniéndose al píe del cañón cada vez que montan su caballo de carbono esquivando vehículos motorizados y esperando que la suerte este de su lado, pero con el paso del tiempo algunas cosas han cambiado y Pinto cuenta orgulloso como Zombie Crew se ha fortalecido y formalizado.

Desde marzo del presente, Zombie Crew ya cuenta con representantes en fechas nacionales de pista de la Federación Nacional de Ciclismo de Guatemala, además de organizar su propia carrera ciclística la zombiecat que se realizó por tercer año consecutivo el pasado mes de agosto. Este Crew ha crecido de la mano con la Cultura Fixed Gear en Guatemala y podemos decir que Salomón es parte importante de ella, no solo porque sea un ciclista del movimiento, además a aportado su grano de arena, siendo parte de la organización de eventos, desde su trabajo en la prestigiosa tienda de ciclismo “Euro Bikes”, Salomón no se dedica únicamente a vender bicicletas, aconseja, asesora y apoya a ciclistas que están en busca de una compañera ideal para rodar.

Podemos decir que Salomón vive literalmente del ciclismo, un sueño hecho realidad, cuenta que antes de llegar a Euro Bikes, laboró para un Call Center, típico trabajo al que la juventud recurre pues la necesidad existe y las oportunidades escasean, pero cuando un amigo lo recomendó en la tienda, no lo dudó dos veces, “el gerente me preguntó qué día podía empezar y yo le dije que mañana mismo, renuncié al Call Center donde considero que hice un responsable trabajo el tiempo que estuve, no me querían dejar ir, pero no se trataba únicamente de dinero, tomé la decisión pedí que me dieran de baja y el día siguiente inicie a trabajar en lo que me apasiona”.

Domar una bicicleta sin frenos es una práctica valiente y temeraria, Salomón solo ha tenido un accidente fuerte, donde se fracturó el fémur y ahora tiene una placa metálica en la pierna, pero ese suceso le dejó algo más que una cicatriz, le mostró que mucha gente se preocupaba por él, “un montón de gente llegaba a preguntar por mí a la tienda, me brindaron apoyo de todo tipo, las amistades que me ha dejado el ciclismo son de lo mejor que tengo”.

Pero uno de los golpes más duros que ha sufrido Salomón y el Zombie Crew fue cuando uno de sus compañero de vivencias y ruta, falleció en Costa Rica, cuando se transportaba en su bicicleta, Kevin es recordado como uno de los máximos representantes del Crew y Salomón lo tiene presente como un gran compañero del pedal.

Estábamos a punto de salir de la casa de Salomón, tomé mi mochila me despedí de su mamá, Salomón se dio media vuelta sacó su billetera buscando algo y me dijo: “¡Ah! Mira este carné era de mi papá, el fue presidente de la asociación de ciclismo, mi mamá dice que soy igual a él, los dos hospedamos ciclistas y yo herede esta pasión” comenta entre sonrisas y una mirada llena de recuerdos.

En ese momento comprendí algo fundamental, Salomón, un chavo que lleva la foto de su padre en la billetera, que hace algún tiempo pasó por un duro divorcio, con una vida que ha sido pesada en muchos contextos, esa bicicleta que lo lleva y trae del trabajo, fue y es un equilibrio que lo ha mantenido a flote, un salvavidas para salir y no hundirse, bendito el momento en el que encontramos pasión en un deporte, un arte u oficio.

Salomón viaja hacia la zona 10 para iniciar la rutina laboral en su nueva bicicleta de bambú, la cual armó con sus propias manos con ayuda de un amigo, se arremanga el pantalón, coloca el casco arriba de su gorra y con toda la pinta característica de un maestro del pedal comienza su curso, cuando se monta se observa la armonía que existe entre la bici y Salomón, luego se despide y se aleja mezclándose en el tráfico urbano.

Gracias a Salomón por abrir las puertas de su casa y compartir su historia con nosotros, porque el deporte va más allá de competencia, es una forma de sobrevivir una filosofía incomprendida de vida.
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