Dayme Arocena: “Este es un festival con mucho ashé”

El vozarrón que llega desde el Escenario Black Tears del Parque Almendares obliga a desplazarse hasta allí a quienes se hallan aún en el Estrella Damm. Una cubana, negra y vestida de un blanco de santoral, está pegada al micrófono, como si no pudiera desprenderse de él. Su jazz es acre, sólido, pulido. No hay imperfección en su acústica, que fusiona ritmos norteños con cantos delirantes a la diosa Ochún, Patrona de Cuba; que mezcla sonidos de cubanísima rumba y conga con letras en el “inglés de negros” que inauguró con su aparición el jazz.

Su nombre es Daymé Arocena y, por supuesto, no ha caído desde la Luna. En la música coqueteó con la guitarra, el piano y el violín hasta que se percató de que era la voz, esa voz que me obligó a correr tras ella, su mejor instrumento.
Como han advertido algunos durante estos días, sin embargo, Dayme es casi desconocida en su tierra. O era. Porque después de la noche del viernes 25 de marzo, los “worldmusiqueanos” no podrán olvidar a la mujer que se movía descalza por el escenario, y llevaba hasta lo más alto sus notas, en combinación con unos metales que bien valdrían su peso en oro.
Impresionantes fueron los momentos en que la Arocena llevó al público a un estado de éxtasis, al desenfreno, al orgasmo musical. El clímax fue, sin dudas, el instante en que le imprimió sensualidad a la letra Don´t unplug my body, mientras desplegaba quejidos, subía y bajaba los tonos como si jugase con ellos, y alternaba cantos con frases habladas.
Y hasta los había coreando alguna que otra letra de la cantante que debutara a finales del 2015 con “Nueva Era”, calificado por la estadounidense National Public Radio (NPR) como “uno de los mejores 50 álbumes del año 2015, al ser un disco lleno de materiales que redefinen el estereotipo de lo que es la música cubana y la ubican como una de las representantes de la vanguardia musical del país”.
Como tal, la cubanita de solo 22 años ha compartido escena, en varios países, con artistas consagrados como los jazzistas Yasek Manzano y Roberto Fonseca, el rapero Kumar y, del pentagrama internacional, el Dj ruso Raumskaya. Entre los festivales donde se ha oído más alto su voz, pueden contarse el Jazz Na Fabrica de Brasil; el Worldwide Festival y el London Jazz Festival.
Varias de las piezas con las que La Habana la vio brillar — La rumba soy yo, Cómo encontrar un nuevo amor — , el público podrá degustarlas en su más reciente disco, a solo unos pasos del mercado, según la cantante. Le pedimos una entrevista, pero esa negra linda — tanto como la Celia Cruz que hoy se eleva a estandarte — tiene mucho trabajo por ahora. “El domingo me voy de viaje y me prometí a mí misma no planificar nada para estos días que restan”, dijo, luego de expresar la importancia que tiene, para un artista, formar parte del Havana World Music.
“Este es un festival con mucho ashé”, opinó. Dayme Arocena regresará alrededor de mayo, como reveló durante nuestro diálogo. Pero su música regresará a la Isla mucho antes, a juzgar por el buen impacto que ha causado, incluso, entre los más jóvenes.
Antes de irse, conversa entusiasmada con sus colegas, las dos cubanitas que conforman el dúo Ibeyi. Ella sabe que hoy conquistó a la gente del patio y a los extranjeros que vinieron a Cuba exclusivamente para ser testigos de esta gran fiesta de la música, donde, por supuesto, Dayme Arocena quedó estampada como protagonista.
Like what you read? Give Darcy Bo a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.