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¿Cuál es el problema de la TV abierta en Chile?

Una TV que no identifica a su público es una TV condenada a convertirse en meros transmisores de contenidos que serán mejores porque serán hechos por gente que la misma industria no dejó entrar a sus edificios.

Vivimos la peor crisis en la historia de la televisión abierta en Chile y quienes trabajamos en ella no sabemos cómo solucionarla.

Bueno, quizá algunos lo saben, pero muy pocas golondrinas repartidas en distintas bandadas no pueden hacer un verano.

Los canales de TV hoy por hoy son pequeñas balsas tratando desesperadamente de no hundirse en el mar del consumo masivo que no quiere más a esa televisión que antes lo surfeaba sin problemas y con acrobacias.

¿Cuánto más durará la competencia así? ¿Competir para qué? ¿Para sacar la mejor tajada de un pastel cada vez más exiguo? ¿Qué haremos cuando se acabe esa torta? O peor, ¿qué haremos como rubro cuando el público simplemente no quiera ver más televisión aunque esta sea de libre recepción (gratis)?. En vez de competir debiéramos unirnos para volver a identificar a la audiencia, pero como industria.

En un país donde nos encantan las comisiones de análisis y los entes reguladores, deberíamos unir a los talentos dispersos en los distintos canales de televisión (y otras áreas, porqué no) en un organismo dedicado netamente a estudiar a las audiencias y los cambios sociales que guíe y aconseje a quienes tienen el poder.

Porque una TV que no identifica a su público es una TV condenada a convertirse en meros transmisores. Contenidos a bajo costo que, seguramente, serán mejores que los actuales, porque serán hechos por gente que la misma industria no dejó entrar a sus edificios dado ese tufillo de superioridad que aún perdura y que nos tiene en las cuerdas a los que hacemos este medio.

¿Contenido envasado para bajar los costos? Por supuesto, pero no la mayor parte del día. ¿Apostar por producción nacional? Obvio, y mucho más si dejamos entrar a quienes tienen nuevas y mejores ideas. Gente que está en las aulas soñando con comunicar, cualquier cristiano que sube un video a internet y se hace viral. Mujeres y hombres talentosísimos y de experiencia exiliados de la TV porque seguían acumulando años de indemnización y no tenían un cargo con poder que los protegiera, pero que sí evolucionaron con el público porque ahora ell@s son el público y se adaptaron mejor que quienes los echaron.

Es urgente que los canales vuelvan a ser el lugar del talento y los discursos y no de los atornillados ni operadores políticos. Buena paga y más oportunidades para los realizadores que saben leer a la audiencia. Sitiales privilegiados para los estudiosos de la TV porque no hay éxito sin método. Y el mayor espacio posible para quienes tienen intuición. Esa cosa en el estómago que no se estudia porque sólo se siente y te lleva a generar contenidos valiosos en todo sentido.

La tarea es para todos nosotros. No subestimemos al público. Entendámoslo y evolucionemos con ell@s.

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