Juegos de seducción: ¿cómo re-encantar a quienes se decepcionaron de la TV?

Mientras hacía mis ejercicios kinesiológicos en una clínica deportiva en Santiago de Chile, entablé una conversación con una mujer que estaba en la misma lucha que yo. Entre ejercicios fasetarios y bastante dolor interrogué a mi fugaz compañera. Tras preguntarle (con mucha delicadeza, obvio) dónde vivía, cuántos baños había en su casa (tengo tino, lo juro) si tenía o no auto y cuántos hijos y qué tipo de educación tenía (no. No me golpeó), pude determinar muy a la rápida que se trataba -en términos de target comercial- de una mujer ABC 25–34. Cuando le pregunté qué veía en la televisión de libre recepción chilena por estos días, su respuesta fue tajante: “ya no veo TV”.

Era la oportunidad perfecta (entre balones, fisioterapia y masoterapeutas) de hacer un focus group improvisado. Creo que mi cara fue parecida a este popular meme del bebé exitoso! (aquí el significado de CTM en Yahoo! Answer)

Yo: “¿por qué ya no ves TV abierta?

Mujer ABC 25–34: “porque no tengo tiempo. Y cuando lo tengo, nada me gusta”

CHAN! (efecto de sonido instaurado en la TV argentina cuando algo era demasiado sorprendente)

En ese minuto (en rigor, “en ese segundo”) me dieron ganas de tomarla del brazo y cantarle aquel clásico del Puma Rodríguez “Culpable soy Yo” (ir al minuto 01' con 02'’). Pero habría sido muy autoflagelante. Finalmente, el desencanto de las audiencias con la TV abierta en Chile no es mi culpa. Yo no las “tuve olvidadas” ni dejé “que muriera el amor”. Es más. El objetivo de mis columnas en este blog es instaurar enérgicamente el discurso de que la TV abierta no va a morir (si sabemos re-encantar a la audiencia que se decepcionó de nosotros). Pero sigamos con la mujer ABC 25–34…

Me dijo que ella creció viendo el programa matinal del canal público porque “me acompañaba”. Me habló de una teleserie del Canal 13 de Chile, “Adrenalina”, y hasta me cantó su canción característica u opening porque su hermana mayor se identificaba con una de las escolares del cuarteto principal de la historia.

IDENTIFICACIÓN. He ahí -a mi juicio- el fondo de todo.

Mi compañera de kinesiología empezaba su fisioterapia mientras yo hacía elongaciones. “Mi hija menor ve el Discovery Kids. A la Peppa. El del medio se pone audífonos y ve a un tal Vegetta que espero no sea nada malo porque no lo puedo escuchar. Y la mayor se sabe toda la vida de la hermana chica de la Kardashian”. “¿Y tú?” le pregunté. “Yo veo OITNB con mi marido”. O sea, de esa familia, nadie ve TV abierta.

De esto, podemos sacar una ecuación simple: falta de contenidos interesantes en canales de recepción abierta + fácil acceso a internet + contenidos digitales interesantes = cero identificación con la TV abierta chilena.

¿Qué hacemos los que pensamos la TV abierta en Chile, entonces?
R: A los que dicen que la televisión se va a morir, les advierto que NO canten victoria aún. Si somos capaces de entregar contenidos que AFECTEN a la clase media (afectar en el sentido de que “lo viven”, “les pasa”, ergo “les interesa”) -Porque la clase media es la mayor consumidora de TV abierta en Chile-. Si logramos entregar ESOS contenidos de una manera URGENTE (me refiero al ritmo rápido y vertiginoso que tanto identifica a los públicos jóvenes). Y si además les damos la enorme posibilidad de INTERACTUAR con nuestros programas (por twitter, por instagram, por lo que sea) tendremos la linda posibilidad de RE-ENCANTAR AL PÚBLICO.

Haz la prueba. Es simple. Dale a tu público aunque sea la mínima posibilidad de opinar en vivo sobre un tema que les AFECTA. Recuerda cuánto nos costaba que nos contestaran el teléfono en algún programa de la tele; hablar con los famosos y que ellos nos respondieran. Eso, hoy, es leer un tuit. Ver un video o bancarse un trolleo a tu host. Las posibilidades son infinitas y las herramientas están acá, en la web. Convergencia no es mostrar un video de youtube ni revisar el facebook de tu animador en la pantalla. ¿Quieres subir el rating mostrando a un youtuber? Pídele permiso, invítal@ al piso. Entrevístal@. Y después lo invitas otra vez y lo reconoces como un líder de opinión. OJO: los nuevos famosos están en internet. Un video grabado con su celular le costó 10 dólares (parte de su plan de datos mensual) y podría tener millones de visitas. Haz el ejercicio: divide las visualizaciones de un video popular de youtube por 1 punto de rating (60.000 personas aproximadamente en Chile) y verás cómo le iría a tu canal con estos jóvenes talentos, como te dije más arriba: “los nuevos famosos”. ¿Te animas? Dale, mi consejo es gratis y factible -lo he puesto en práctica ;)-.

Y así estaba yo en mi sesión de kinesiología. Mientras la mujer ABC 25–34 se despidió diciéndome algo así como “voy a ver tu programa. ¿En serio me mostrarás al aire si mando un video por instagram?”. “Obvio” respondí. “Y agrégame a LinkedIN para que leas mis columnas! -rematé- (xD)

Creo que, al final, la seduje para bien. Claro. Como programa ganamos una televidente porque le entusiasmó la idea de verse opinando en la primera pantalla gracias a su smartphone. Se los dije en el título: la TV DEBE re-encantar a la audiencia. “Este es el juego, de seducción

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