El hippie del nuevo milenio
El estudiante de multimedia se acuesta a las tres y se levanta a las seis a hacer pilates en el gimnasio de la vuelta. Que tiene un nombre hippie-Chic, donde se va a sacar demasiadas selfies para publicar una sola que diga #aburrida. Porque esta gente tiene las prioridades al revés.
La nueva temporada de Orphan Black puede ser más importante que una cena con sus padres. O con los suegros. Hacen viajes exhaustivos y filas infinitas para ver a sus artistas favoritos pero veinte minutos en Edelap, ya lo vacía de energía para el resto del día. Y ni te cuento si Twitter no se actualiza en menos de diez segundos, ya quieren revolear el teléfono por la ventana. Ese celular que hace seis meses era una nave, y hoy, bien podría ser una calculadora Casio. Les enloquece lo vintage ¿y a quién no? Los rompevientos ochentosos, la trilogía de volver al futuro, el pixel art y las cámaras analógicas. Se ocupan de publicarlo todo en la Internet, para ser mirados. Al fin y al cabo, son la generación que le habla a la nada, a los amigos imaginarios o virtuales. Same thing.
Por otro lado, por más que los viejos existencialistas de lo apocalíptico, boqueen que la juventud está perdida y que van a corromper el mundo, son gente que separa la basura, que respeta los animales, sumando cada vez más adeptos al vegetarianismo y el veganismo, que se moviliza por las causas que cree justas y defiende las minorías. Forma parte de minorías y no teme decirlo, lo lleva como bandera, con irreverencia.
Para concluir, esta manada de mañosos que llegó a Bellas Artes con intención de comerse al mundo, hoy usa su carpeta de bocetos chotos como colchón. A esta altura todo rastro de amor propio fue extirpado de su ser a causa de la universidad. Pero todas las entregas llegan a tiempo y cuando preguntan quién quiere exponer su app primero hay ochenta manos levantadas, en un aula de cuarenta. Presentan con orgullo sus creaciones bizarras en lenguaje visual y hace cinco días que no duermen. Viven a café e inercia. Son unos hippies que necesitan ordenar sus prioridades.
