El regreso de mi hermana

Día 5: Viernes

¡Es hora de un Cinnabon!

Ya no hay mucho que escribir; el día viernes prácticamente lo único que hice fue deambular por ahí y pensar en todos esos sentimientos encontrados que se generan después de 10 meses de vivir sola. Creo que el humano se acostumbra muy rápido a las cosas y es por eso que no debemos dejar de tener ambición y coraje para alcanzar lo que queremos sin quedarnos en nuestra zona de comfort.

Así que es difícil saber que sentí durante toda la mañana y parte de la tarde; por un lado es la emoción de ver a mi hermana, siempre estábamos echando el chisme durísimo y era divertido estar en la casa porque muchas veces nos pasan cosas bastante graciosas, y no importaba que a veces hubiera peleas, al final nos habíamos acoplado muy bien. ¡Y no era que habría olvidado a mi hermana!, hablaba con ella casi todo el tiempo, sobre todo por Whats App, además en ésta época es muy fácil seguir comunicados a pesar de la distancia.

Pero por otra parte, haber disfrutado el departamento para mí sola era fenomenal como llegar y hacer lo que quería sin tener que pensar en las reglas de convivencia; y aunque sabía que tendría más responsabilidades pude organizarme y llevar a cabo todas las tareas de la casa y pagos sin ningún problema.

Ya por la tarde mis papas pasaron por mi para ir al aeropuerto, allá nos encontramos con su novio, ¡y que bueno que nos acompañó porque nos hubieran hecho falta manos para las 4 maletas que se trajo!. En lo que esperábamos a que saliera nos comimos un delicioso Cinnabon original, ir al aeropuerto es la excusa perfecta para comer uno, su glaseado y que no tiene pasas es lo mejor; sé que puedes comerlo en otros lugares pero si ya lo tienes ahí a la mano, hay que aprovechar.

La espera aunque es pesada si prestas atención a todo lo que pasa en las llegadas te puedes divertir mucho, los familiares de un niño que los vocearon por media hora y no aparecían, los extranjeros que salen con los carritos de las maletas y los maleteros los detienen porque no los pueden sacar y si no quieren cargar o jalar sus maletas pues tienes que usarlos a ellos, el efusivo saludo de bienvenida con lágrimas, risas y besos y el ya clásico letrero con el nombre para que te identifique la persona cuando llegue. Sé que seguramente pasan este tipo de cosas todo del tiempo pero la mayoría de nosotros no vamos al aeropuerto seguido.

La espera se hizo bastante larga porque una de las maletas de mi hermana se quedó en Amsterdam junto con las maletas de 6 personas más, la fila y el proceso se vuelve un poco fastidioso para ellos pero al final KLM,la aerolínea en la que viajo les avisó que les regresarían sus maletas en máximo 48 horas; al final la buena suerte estuvo de su lado y en la aduana le tocó el semáforo verde.

¡Tiempo de los regalitos!

Después de todo el drama, hicimos el papel de recepción con globo y todo como era de esperarse, así como una comida típica mexicana, o lo que más se le acercara. Creo que cualquier mexicano que regrese ya sea a su Estado o a la Ciudad de México después de vivir un tiempo en el extranjero, ya sea un par de meses o algunos años, lo único que quiere es comer tacos, garnacha o hasta la deliciosa sopa de tortilla. Entonces llevamos a mi hermana a comer en un restaurante en el aeropuerto, ya eran las 7:30 pm y eso solo significa tráfico en la Ciudad de México, así que habría que buscar algo rápido y a la mano.

Ella se pidió una sopa de tortilla, se comió unos sopes con harto chile y su michelada, porque ni chile ni micheladas en Barcelona.

Llegando a mi casa ya siendo las 10:30 pm mi hermana hizo el reparto de los regalitos que nos trajo de algunos de los lugares que había podido visitar mientras estuvo allá.

Mi mamá quien fue a visitarla en julio para asistir a su graduación y pasar unos días con ella ya se había traído algunos regalos, pero aún así mi hermana nos trajo algunas cosas más y de lo último les dejo mi top 3:

  1. El monedero con cara de pug
  2. La playera de la NASA
  3. La Absenta
¡Hasta la próxima!

Así fue como 10 meses se fueron volando, no vi llegar este día y ahora habrá que volverse a acostumbrar a vivir con alguien más nuevamente. Seguramente no va a ser nada fácil pero si después de más de 5 años de vivir juntas lo logramos no creo que esta segunda vez nos cueste trabajo.

Espero les haya gustado esta semana de un blog diario, no fue nada fácil hacerlo pero al final lo logré; es un reto que me costó trabajo seguir ya que pensar que escribir cada día aún así no teniendo tantas actividades o quizás no tan interesantes para escribir, traté de sacarles el mayor jugo posible para compartirles aunque sea un poquito de lo que hacía y sobre todo aprendía.

Espero volver a hacer uno igual muy pronto, pero mientras…

¡Nos vemos hasta la próxima!


Willy