El concepto de desaprendizaje aplicado a la enseñanza de las artes visuales.

Alejandro Jurado
Nov 5 · 4 min read

Como publiqué recientemente en mis redes sociales, estoy cursando un diplomado sobre habilidades directivas aplicadas a la Educación Media Superior impartido por la Maestra Pilar Pozner, si no la conocen, recomiendo mucho echar un vistazo a sus textos, cuenta con una trayectoria de décadas enfocada hacia la generación de contenido sobre gestión educativa aplicada al contexto de los países latinoamericanos. Uno de los primeros temas que abordó fue el de “aprender a desaprender”, para sentar la premisa de que no es posible avanzar profesionalmente si no estamos dispuestos a dejar ir viejas ideas, estereotipos, creencias, clichés, vicios, manías, que obstaculizan nuestro aprendizaje porque damos por hecho que son cosas que ya sabemos y “no van a cambiar” y nadie nos podrá hacer cambiar de opinión “porque es lo que funciona” y “así ha sido siempre”.

Desaprender, saber dejar atrás aquellos aprendizajes previos que ya no son vigentes, para integrar nuevos, no es precisamente un concepto novedoso, ya Piaget había propuesto algo similar (quienes han leído mis textos o mis publicaciones en redes sociales habrán notado que soy MUY fan de Piaget — cada quien sus sesgos profesionales ¿no creen? Hablando de desaprender, en casa del herrero, cuchillo de palo-), pues afirmaba que los procesos de aprendizaje se basan en la provocación deliberada de conflictos cognitivos por parte del sujeto que enseña, hacia el sujeto que aprende, con el objetivo de poner a prueba sus capacidades para acomodar y equilibrar la información y así asimilarla de tal forma que resulte funcional. Aprender, para Piaget, es un proceso continuo, no lineal ni necesariamente progresivo, de disociar y asociar elementos, separándolos en partes más pequeñas o agrupándolos en conjuntos más grandes hasta darles una estructura que resulte satisfactoria para los propios fines. Dentro de la enseñanza de las técnicas artísticas (sin importar si están basadas en la imagen, el espacio o el tiempo), esto es fundamental, pero vayamos paso a paso.

¿Qué es, entonces, desaprender? Es un método y se compone de cinco pasos: primero, tomar conciencia del propio proceso de aprendizaje (no, no existe el aprendizaje espontáneo, siempre será un proceso consciente, aunque la situación que lo haya desencadenado hubiera sido fortuita), en segundo lugar, dejar de usar aquellos conocimientos que ya no resultan vigentes, esta es la parte más complicada, porque las ideas generan apego (de nuevo, los sesgos profesionales pesan), acto seguido, detener el desarrollo de dichos conocimientos, porque no sólo se trata de hacerlos a un lado, como si se tratara de desconocer públicamente a una persona, sino se trata de dejar de abordar nuestra propia área de especialidad desde ese marco teórico al que tanto nos aferramos. El proceso de detención del desarrollo de los conocimientos viejos implica, por su parte, la movilización de los nuevos conocimientos, en lo declarativo, en los procedimental y en lo actitudinal, si repetimos como loros, no hemos realmente aprendido. El último paso es el desaprendizaje en cuanto tal, pues consiste en la reflexión argumentada del propio proceso de aprendizaje, sus obstáculos y los cambios realizados.

La enseñanza de las artes visuales, específicamente la enseñanza de procesos técnicos, es, ante todo, un continuo desaprendizaje, es imposible… bueno, no, no es imposible, es incoherente decirle al alumnado que la creación artística se basa en la experimentación continua, si como docentes nos aferramos, a veces con un grado de disciplina casi militar, a la academia. Cuidado, no estoy diciendo que la academia no sirva, si han leído otros textos míos, sabrán que defiendo su existencia como punto de partida para generar un antecedente común de aprendizaje del alumnado de los primeros semestres de la carrera, a partir del cual ir construyendo nuevos procesos, algunos derivados de la academia y otros de su ruptura, siempre buscando un discurso individual.

Enseñar técnicas artísticas siempre parte de un primer desaprendizaje, que es más evidente en disciplinas como dibujo y pintura: todo mundo cree que sabe dibujar/pintar, es más, creen que lo hacen bien (lo que sea que eso signifique), pero arrastran una serie de vicios, comenzando por una mala postura del cuerpo y la mano, observación ineficiente, mal empleo de materiales, entre otros tantos de los que no se tiene conciencia hasta que se es observado por quien ya los ha superado y los señala. Es natural atravesar por un proceso de negación, pero parte del proceso de formación profesional en artes visuales consiste en abrir la mente y ampliar el criterio con respecto al propio aprendizaje y la dirección que éste lleva. Una vez inmersos en la disciplina artística y los procesos que han de seguirse para un buen manejo de los materiales y representación de las formas, el siguiente gran desaprendizaje consiste en comprender que no es el único camino para la expresión individual y que, de hecho, habiendo conocido los procesos propios de la academia, el camino del artista apenas comienza, pues debe deconstruirlos, reestructurarlos, reorientarlos, tomando registro de lo que resulta tras cada acción, hasta tomar el control sobre la propia capacidad para comunicarse visualmente.

En algunos campos profesionales, el conocimiento sufre de una rápida obsolescencia, mientras que, en artes visuales, si bien hay diversidad de propuestas y éstas avanzan a pasos agigantados, la enseñanza es bastante estable, pues independientemente del medio que se elija para expresarse, siempre será necesario educar la observación y aprender a traducir las ideas al medio visual, la mejor herencia que podemos dejarle a nuestro alumnado es enseñarle a ser partícipe de su propio proceso de aprendizaje ¿Ustedes qué opinan?