Así empecé a viajar, Chile

Desde pequeño la idea de perderse por ahí siempre ha llamado mi atención. Siendo niño el lugar al que más lejos había ido fue Cochabamba, que se encuentra a 9 horas de La Paz, ciudad donde vivo. Además de visitas periódicas a Oruro (a solo 4 horas en bus) donde se encuentra la familia de mi padre, no había tenido muchas experiencias en cuanto a viajar lejos.

Ya en secundaria salir a caminar por horas y conocer rincones de la ciudad que se escondían a la vista de todos fue uno de los pasatiempos favoritos por las tardes luego del colegio. Aquello cubría un poco esas ganas de perderme, de salir y conocer pero aún así no fue hasta terminada la secundaria, a mis 17 años, que emprendí mi primer viaje largo y a solas, para conocer a alguien que había sido muy cercana a mi por el entonces “MSN Messenger”. El destino: la 6ta Región de Chile, un pueblito llamado Rosario, a unas 2 horas al sur de Santiago entre Rengo y Rancagua. Largas 9 horas de La Paz hasta Arica para nuevamente partir de allí hasta la capital chilena y pasar en el bus nada más y nada menos que 27 horas. Nunca olvidaré lo que mi madre me dijo el día que me despedía en la terminal: — Una vez te subas al bus, solo serán Miguelito y su alma, cuídate. Así fue. Por primera vez dejaba mi país.

Allí en Chile tuve la fortuna de vivir con una familia durante aproximadamente 4 meses. Los visité además en variadas ocasiones después por los próximos 4 años. Durante todo ese tiempo me llevaron a recorrer mucho de su país, algo por lo que estoy sumamente agradecido. El lugar en que más al sur estuve fue la isla de Chiloe, además pude conocer Temuco, Valdivia, Villarrica, Puerto Montt y muchos otros lugares que recuerdo con especial cariño. Viajábamos en el furgón de la familia a veces a visitar a algún familiar allí lejos o simplemente para conocer. Siendo boliviano, más allá de los prejuicios y clichés, las personas en Chile me han tratado con respeto y amabilidad siempre.

Durante ese tiempo me entró la espina de conocer Cai (Cádiz) en España, por una canción llamada como esa isla, de Niña Pastori, que relata la nostalgia por regresar aquel lugar y encontrarse con la escencia del mismo. Pese a que no era música que escuchaba habitualmente algo me hacía querer conocer ese lugar pero siendo realista, viajar a Chile me había supuesto una gran inversión de dinero, mucho más a mis padres… y pensar en ir a Europa se me hacía algo gigante, así que busqué en latinoamérica alguna ciudad que tuviera similares caracterísiticas, al menos en teoría. Fue como me enteré de Cartagena de Indias en Colombia, por años ese sería el próximo destino al que me enfocaría en ir.

En retrospectiva, esa etapa de mi vida me enseñó que los peligros de viajar estan allí como en cualquier otra actividad, pero dar el paso, hacerlo por fin y lanzarse, es lo que marca la diferencia entre ver todo por una ventana y acatar lo que se dice o salir y verlo con los ojos de uno mismo.

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