Este soy, no importa donde escape.

Desprendo de mi varias cosas, entre ellas el miedo a parder gente, lo tengo entendido completamente, no son desapariciones, mucho menos vienen siendo algo con lo cual pensamos estar para siempre y mucho menos sobre la inmortalidad. Siempre fueron las ganas de estar cerca de alguien aceptando nuestra forma de ser.

Hace poco disfrute de un espacio sin igual bajo aquella luz lunar emocionante a la vista de aquella persona buscando un poco de luz, las formas de aquellos arboles eran demasiado distintas a como visten de día, buscaba las mudas de cada uno, de las plantas como convierten todo ese lugar en algo propio, algo sin igual bajo aquel manto estelar. El plateado tiene algo especial, dejar caer una manda suave sobre aquel verde oscuro dejo una gran marca sobre los lugares que he disfrutado en momentos pasados. Sigo buscando alguien capaz de describir la vida de una forma detallada, con sorpresa, por vivir no algo nuevo, sino redescubrir lo cotidiano.

Sigo escapando a todos, quien me encuentre tiene la oportunidad de compañia, de ver la vida distinta y notar a alguien que no busca algo en concreto, solo estar, acompañar y seamos por un rato.

No por ello dejaran de verme entre mis mundos, quizá logre el cometido de escapar a un lugar distinto, la vida nos da opciones y en internet descubrimos que hay dos tipos de persona para todo, las que si y las que no. Por ello a veces siento que tengo un nido, otras ocasiones vengo a ser un vago que se oculta entre un par de cobijas y desaparece entre sueños. Quiero pensar que no escapo, es como buscar un lugar adecuado para sentir calidez y a la vez un poco de drama entre todos los murmullos que una casa guarda. Te recuerdo que tengo familia, pero es bastante y aunque cierta parte de ella ha desaparecido, he encontrado personas que ocupan un lugar igual de importante para mi.

En cuanto a mis ideas tontas, vengo a encontrarme en mis adentros con un extraño, con cierto personaje que no logro comprender, es como un visitante sin memoria y cree que todo tiene un uso pero a la vez se sorprende del mismo, sobre todo por la tonta idea de que en menos de 30 años la humanidad a dado un brinco más grande en cuento a dispositivos para la vida, somos esa nueva generación de humanos que ha simplificado la vida a tal grado que lo cotidiano se ha vuelto parte de un estigma en las personas sobre que tener y no. Aquel personaje medita, piensa en absurdos, se rodea de escenarios llenos de personas, situaciones “televisivas” o de “guion” para dar a esas personas un mundo. A esta edad viven el pasado, ese personaje y el yoismo de imagen y la temporada sigue, no cambia para este último, es quien confronta a todos para demostrar una vida simple y llena de cosas absurdas para otros, pero es el mundo que deseamos tener aquí, donde recido, este lugar donde a veces tengo que cortarme las uñas, otras es atacado por incidentes y esta parte que parece ser lo tangible de nosotros.

Desperté de golpe, como si me llamaran por mi nombre. Estaba confuso y a la vez intentando recordar lo que pasó para llegar a donde estoy, pero solo era otra noche donde despertaba tras cambio de pensamiento y luego a soñar. Demasiado frio para esa noche. Llegué a preguntarme la hora pero no tenia importancia, fuera seguía el manto estelar y esa pausa no se prolongó mucho, pensé, hasta que me di cuenta sobre lo que me esperaba, eran pasadas las 6am, suponía no tardaban en llamarme para avisarme estar listo, pasarian por mi para ir a las aguas termales. Mi capitan me dijo que siempre es bueno estar preparado, tener todo a la mano, pues quizá la vida de momento necesite que estes listo o no podrás atender lo que te implanta de momento. Tomé lo necesario, la mochila siempre tiene que estar cerca de lo importante y lejos de la salida, pues debo tener un escape y determinación. Dos sudaderas, frio, ropa para ir a esta ciudad de frío donde quiere que digas “encerrado, calientito y feliz”, no existen otras palabras para decribir lo que buscas en estos climas. Mantenia una incertidumbre, si me encontraría a mi hermana a esa hora, quizá llegaría pronto, muchas de las veces me gusta despedirme de ella, ambos buscamos nuestro regreso. Al salir a la calle tanto Christian como Rafael ya estaban a mi espera, mi hermana platicando con ellos y dando el abrazo por el tiempo sin vernos.

Avanzamos a la carretera y al llegar a las aguas termales mis sensaciones se contagiaron de algo escondido en el pasado, la sensación de salir a carretera, irme de la ciudad, su frío y sumergirme en algo tan caliente como para hacerme olvidad todo aquello que he dejado atras.

En un short, encamidado y decidido a sumergirme mi cuerpo deja de tener frío, aparece algo calido dentro de mi para decirme “este eres tu, esto estas haciendo y los demás buscan algo similar, disfrutalo”, por un momento viene a mi lo que madre me decia “hijo, vete, disfruta tu que puedes, estas en la edad y si no lo aprovechas, nunca más te pasará”. Boca arriba flotando en el agua termal, con bajo olor a azufre y un poco más clara que durante la temporada de calor, ahí me encontraba, en sin tocar piso, olvidando a la vez todo y recordando colores, formas para disfrutar aquella sensación de calidez, pues conmigo esta un amigo.

El azul del cielo matinal se extiende como un relleno sin sentido, cotidiano a veces, pero toma un aura especial por el frío, las palmeras frente a mi no concuerdan con esa visión, mucho menos lo hace que al ponerme de pie hiele. Oidos cubiertos, murmullos a lo lejos y calma dentro de mi. Este soy, no importa donde escape.

Por la tarde casi todo vuelve a la normalidad, menos por la parte donde tras 11 años de conocernos, nuestras presencias no importando los días sin vernos, es como si todo fuese normal, como si nos acabaramos de ver hace un día y estamos dispuestos a tomarnos el tiempo para ser y escuchar. Un abrazo de despedida a veces no tiene ese sentido, es un abrazo de “ven mas seguido”.

Entre todo esto sigo viviendo, esto es lo que pasa en un día en el que no planeo nada, me doy mis tiempos y sigo disfrutando de mi, de todos y de nadie.

Aquella noche de luz de luna me encontraba con mis sobrinos, abrazando a los dos, pensando en todas las personas que miran la misma luna, aquello que nos vuelve tan poco y a la vez muchos. Cuando sientas soledad recuerda que la luna te acompaña, buscala y sabras que no estas sin nadie, alguien comparte lo mismo que tu, tambien recuerda que la vida te muestra muchas caras de un mismo lugar, si ves los arboles cambian de color, de aura y hasta dan miedo, pero es tu casa, aqui vives, es lo mismo de día que de noche, no cambian las formas y recuerda que siempre que este tu tío, no estaras solo. Dije a mi sobrino.

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