A 10.407 km

A finales de 2018 recibí una invitación tan inverosímil que en un principio no respondí por pensar que era fake. Era la invitación para participar como ponente en el CILE 2019, el Congreso Internacional de la Lengua Española que se ha celebrado esta última semana en Córdoba, Argentina. Teniendo en cuenta que no me dedico a las letras y que mi lengua materna es el euskera me costaba entender la razón de la invitación y qué valor podía aportar mi visión en ese entorno tan académico. La responsabilidad de ser la única ponente de perfil técnico (web) era algo que me pesaba también.

Tras muchos días de dudas acepté. La oportunidad de vivir una experiencia así solo se tiene una vez en la vida.

Ahora me encuentro en el viaje de vuelta y quería escribir mi vivencia antes de llegar a casa, antes de que el día a día haga diluir las sensaciones que me ha causado visitar Córdoba.

Sobre todo he aprendido mucho, conocer a personas que han creado tal impacto en sus entornos laborales y han aportado tanto a la cultura, es por de pronto abrumador. Compartir con ellos y ellas toda la semana, ha supuesto ser una de las experiencias intelectuales más enriquecedoras que he vivido. Tengo el moleskine lleno de pelis que quiero ver, libros que quiero leer, side projects que quiero emprender.

He hablado con mujeres Argentinas sobre su lucha por decidir libremente sobre su cuerpo, aunque no he conseguido el pañuelo verde que me quería traer como símbolo de la fuerza que han mostrado las mujeres de este país. 40% de mujeres ponentes, 85% de presencia femenina entre los asistentes del congreso. ¡Ha sido emocionante! Hemos tomado la palabra y la hemos usamos. Nos hemos hecho oír. He conocido a mujeres maravillosas que me han inspirado y seguiré su trabajo a partir de ahora.

Elvira Sastre nos hizo llorar con su poema.

Sorpresa en el minuto 2:22

Luisa Valenzuela, audaz, ingeniosa, feminista, habló sin titubear sobre nuestra fuerza. Estoy deseando leer su obra.

Inés Barrionuevo está a punto de estrenar su película.

Fa Orozco, YouTuber literaria, anima a cientos de miles de jóvenes a leer.

La inclusión del género en el lenguaje ha sido un tema hablado recurrentemente durante toda la semana en las ponencias, en los pasillos, en la calle. No sé cómo derivará el tema en la academia pero la petición de la visibilidad femenina ha sido algo evidente. Las mujeres han ofrecido los mejores discursos. Frescos, reales, valientes, que han creado emociones y reacciones en los asistentes.

Teniendo en cuenta que Argentina ha sufrido una inflación del 47% en 2018, no podía dejar de sentir cierto desconcierto por el contraste entre el esplendor del congreso y la situación difícil que atraviesa el país. Aun así, la ciudad de Córdoba nos ha acogido muy cariñosamente. Gracias por hacernos sentir como en casa.

En mi ponencia he hablado sobre la lectura y escritura en la era digital y mi tesis se ha basado en desdramatizar las afirmaciones sobre la repercusión negativa que generan las nuevas tecnologías en la lengua española. Quitar dramas sobre todo desde la visión de una persona que tiene el euskera como lengua materna, idioma que ha sabido sobrevivir ante amenazas importantes en su historia. Si tienes curiosidad, aquí la puedes leer.

Sin duda el highlight del viaje ha sido conocer a Javier Armentia, Luis Cerezo, Adan Kovacsics y Joseba Abaitua. No han faltado risas e irreverencias. Desde luego no creo que haya habido un grupito más gamberro que el nuestro en todo el congreso. He aprendido mucho de vosotros. Gracias señores.

Agradezco a la persona responsable de añadir mi nombre en la lista de los ponentes (me ha sido imposible averiguar de quién se trata, por mucha murga que haya dado), por la experiencia que me ha supuesto esta participación en el CILE 2019 y el viaje a Argentina en general. Gracias por confiar en mí.

Estoy de vuelta ya. Cada marzo, en ciclos de tres años, vivo un viaje catártico, y este 2019 no podía romper la racha. Un antes y un después.