El lado oscuro de la creatividad

Valoramos mucho la creatividad, las encuestas en entornos de negocio y empresa destacan cada año la creatividad como una de las la cualidad más importante con las que debe contar una organización o un directivo.

La creatividad ha tenido una campaña de relaciones públicas tan potente durante los últimos años, que podría decirse, que como individuos u organizaciones la idolatramos, y eso sin que la mayor parte de las personas a las que preguntemos sepan ni siquiera definir exactamente a qué nos referimos con ese término.

Hemos idealizado tanto el vago concepto de creatividad, que nos resulta inimaginable, como individuos u organizaciones, que la creatividad tenga un lado oscuro, o que incluso pueda ser desastrosa para las organizaciones.

Como curiosidad, en 2011 Intel (sí, los de los procesadores) anunciaba a bombo y platillo que Will.I.am el miembro del popular grupo musical The Black Eyed Peas, era nombrado Director of Creative Innovation, y en 2014 fue Polaroid la que nombró a Lady Gaga Creative Director.

Y mucho antes que Will y Gaga, David A. Stewart (la parte de Eurythmics que no era Annie Lennox) ya era reconocido en publicaciones como Forbes por haber triunfado en negocios de diversos sectores, incluyendo la creación del The Hospital Club, aplicando técnicas de creatividad, y ha co-escrito un libro sobre creatividad y negocios (The Business Playground), donde explica las ventajas de aplicar creatividad en las empresas.

Will.I.am

Pero, en la cultura popular occidental la combinación de inteligencia y creatividad también ha sido interpretada como el germen de algo intrínsecamente malvado, pero a la vez fascinante, como una constante:

James Moriarty, Hannibal Lecter, Francis Underwood, Gordon Gekko, Heisenberg, Gregory House, Nathan Leopold, Ted Bundy, Ronnie Biggs, Unabomber…

Malvados que nos fascinan

Todos estos personajes son reconocidos como malvados o crueles de forma incuestionable, pero a la vez su creatividad los sitúa en una esfera diferente a los malvados comunes: sí, son malvados, pero…

Incluso hemos acuñado un término derivado que es el de “Contabilidad creativa”, que en el fondo creo que resume muy bien algunas ideas contenidas en este texto y la sabiduría popular…


¿Hay relación entre creatividad y deshonestidad?

Francesca Gino (Harvard Business School) y Dan Ariely (Duke University) lo investigaron, y demostraron cómo en las personas creativas es más probable que se desarrollen conductas moralmente cuestionables. Y esto resulta un tanto preocupante cuando en las propias palabras de Francesca Gino:

“En cualquier organización, especialmente en contextos globales y muy competitivos, hay un enorme enfoque en tratar de ser innovador y creativo”

Lo que la investigación de Francesca Gino y Dan Ariely descubrió, es que las personas creativas racionalizan con mayor facilidad los comportamientos deshonestos que las personas no creativas.

Francesca Gino y Dan Ariely

De manera que el tan traído y llevado “Think out of the box”, que se ha convertido en un mantra en determinados entornos corporativos, resulta que puede llevar a esas mismas organizaciones a actuar de forma poco ética, o a incentivar a sus empleados a hacerlo (menuda sorpresa).

Según esta investigación, que se circunscribe a la sociedad estadounidense, el que una persona más creativa pueda ser también más deshonesta se debe a que la creatividad suele considerarse una aptitud destacable y deseable. Y la idea generalizada de que la creatividad es una capacidad excepcional conduce a un sentido de derecho: si eres creativo, eres mejor que los otros. Y las organizaciones refuerzan este comportamiento al no aplicar a las personas creativas las mismas reglas que a las personas menos creativas.

Un ejemplo: en 1983, dos programadores de Apple, al ver su su proyecto de calculadora gráfica cancelado, se colaron en las oficinas durante meses para continuar con su proyecto.

Incluso tras la anulación de sus credenciales de acceso a las instalaciones, algunos colegas les ayudaban a colarse por la puerta de atrás. Y podemos también recordar la costumbre de Steve Jobs de aparcar su flamante Mercedes Benz en las plazas de parking reservadas para discapacitados.

El Mercedes Benz de Steve Jobs aparcado en Apple…

Las personas creativas no solo piensan fuera de la caja, es que se perciben como creativas y ven eso como algo lo suficientemente extraordinario como para creer que se merecen una caja más grande.

Yo mismo he podido observar en primera persona hace unos años, como un miembro de un equipo de diseño al ser recriminado por sus compañeros, por no asistir a determinadas reuniones y cumplir los horario, respondía a todo el equipo defendiendo que su rendimiento y capacidades por encima de la media, hacían que él no estuviese sujeto a la misma disciplina o exigencias, que el resto de los miembros del equipo !?

Y sí es cierto que saltarse las normas ha provocado el desarrollo de productos de éxito, pero la deshonestidad de los empleados suele tener un precio que raramente va a compensar las ventajas.

Así que Francesca Gino y Dan Ariely examinaron cuándo y porqué las personas que se consideran creativas se sienten autorizadas para actuar de forma deshonesta.


La investigación

Como arranque de su investigación, Gino y Ariely encuestaron a 99 empleados de los 17 departamentos de una agencia de publicidad, donde algunas tareas como la redacción de copys, exigen mucha más creatividad que otras.

En esa encuesta anónima, en una escala de siete puntos, los participantes debían indicar la probabilidad de participar en varios comportamientos de trabajo éticamente cuestionables, como “llevarse a casa suministros de la oficina” o “inflar un informe de gastos”.

Los encuestados evaluaron también escenarios en los que se describía a una persona hipotética que tenía la oportunidad de comportarse de forma deshonesta, y después debían indicar, otra vez en una escala de siete puntos, qué probabilidades había de que ese personaje tuviese un comportamiento poco ético en cada situación.

Por último, los encuestados debían indicar cómo de creativas eran sus tareas en la empresa, y además tres responsables de la empresa calificaron el nivel de creatividad que se requería en cada departamento.

En términos generales se descubrió que, a mayor creatividad requerida para el trabajo, resultaba mayor el nivel de deshonestidad que los encuestados presentaban.

Confirmando: creerse creativo te hace deshonesto

Tras ese primer experimento que arrojaba la hipótesis de que una mayor creatividad va asociada a una mayor deshonestidad, se realizaron una serie de experimentos con la intención de validar dicha hipótesis.

Entre estos experimentos, por ejemplo, 131 sujetos fueron asignados aleatoriamente en cuatro grupos:

Al primer grupo se le solicitó que intentara recordar ocasiones en las que habían resuelto problemas de una forma creativa; con eso se les hacía tener una percepción de si mismos como personas creativas.

Al segundo grupo se le pidió que recordara las veces que habían resuelto un problemas de empleando la lógica.

Después pidieron a la mitad de cada grupo que escribieran sobre las razones por las que ellos se merecía más en la vida que otras personas, mientras el resto de los participantes debía describir por qué no merecían más de la vida que otras personas.

Tras eso, los participantes tenían cinco minutos para resolver problemas matemáticos.

Al terminar de resolver los problemas de matemáticas tenían que corregir sus respuestas sin supervisión alguna, sabiendo que serían recompensados en función de la cantidad de aciertos.

El resultado fué que los participantes a los que se les había incentivado su creencia de ser personas creativas mintieron seis veces más sobre el número de problemas resueltos correctamente y por tanto obtuvieron seis veces más recompensas que los participantes cuya conciencia de ser creativas no se había reforzado.

Y del grupo en que la idea de ser creativos fue incentivada, aquellos participantes con identidades más creativas fueron más deshonestos que aquellos con identidades más lógicas, atribuyéndose 1,75 veces más recompensas no merecidas.

Lo que estos resultados sugieren es que ser creativo no es el problema; el problema es percibirse como creativo. Eso es lo que nos conduce a ser deshonestos.

“La creatividad es algo excepcional”

Otro experimento de Gino y Ariely puso de manifiesto que la relación entre creatividad y comportamiento no ético se basa en la idea generalizada de que la creatividad es algo poco común.

Durante este experimento, 153 estudiantes de MBA completaron un ejercicio de asociación de palabras que se utiliza para medir la creatividad.

Después se enviaron aleatoriamente a cada uno de los participantes tres mensajes:

  1. Completaste bien la prueba de creatividad, y la creatividad es algo poco común.
  2. Completaste bien la prueba de creatividad, y la creatividad es algo muy común.
  3. Completaste bien la prueba (no se mencionó la creatividad).

Luego se les dijo que serían anónimamente emparejados con otros participantes para participar en un juego.

Tuvieron la opción de enviar un mensaje verdadero a su pareja, lo que les haría recibir menos dinero, o un mensaje abiertamente falso, lo que les haría recibir más dinero.

Los participantes a los que se les había dicho que la creatividad era algo poco común mintieron a sus compañeros más del doble de veces que los participantes de los otros dos grupos.

Esto demuestra que la opinión de los empleados sobre la creatividad de sus compañeros de trabajo contribuye a su creencia en lo excepcional de la creatividad, y la percepción de tener derechos especiales que puede generar.

Percepción de creatividad y valoración en el trabajo

En otro estudio encuestaron a 83 empleados y sus correspondientes responsables.

Gino y Ariely descubrieron que los empleados que decían ser más creativos que sus compañeros solían ser calificados por sus jefes como empleados con menos ética que los empleados que no tenían la idea de ser más creativos que sus colegas.

Esto sugiere que cuando una persona piensa que está rodeada de personas creativas, no se siente con más derechos.


Cuando la creatividad puede ser un problema

Se estima que las organizaciones suelen acumular unas pérdidas derivadas de fraudes una media del 5% anual de sus ingresos, lo que supondría a nivel global una pérdida de 2,9 mil millones de dólares anuales.

Las personas creativas seguramente suponen sólo una fracción de esas pérdidas, pero las empresas que empujan a sus empleados a considerarse a sí mismos como creativos están agrandando ese grupo en su plantilla.

Si tenemos en cuenta los beneficios que la creatividad puede aportar a una organización, por supuesto que los directivos deben alentar la creatividad de la plantilla. Pero la clave es prevenir que un determinado grupo de empleados se crean con más derechos, y que eso promueva los comportamientos poco éticos.

La clave es asegurarse de que el sentimiento de creatividad esté distribuido en la plantilla, de manera que el equipo asuma que la creatividad no es una capacidad que tan solo poseen algunos privilegiados.

Cuatro ideas sobre cómo incentivar la creatividad de las organizaciones evitando sus potenciales perjuicios:

  • Definir con cuidado lo que es, y lo que no es, creatividad:
    No existe una única definición de la creatividad, y dado que la creatividad siempre implica asumir algún grado de riesgo, los managers deberían hacer evidente que asumir riesgos no implica saltarse las normas y la ética.
  • Fomentar la idea de que la creatividad es una habilidad que cualquiera pueden explotar:
    -
    Tener una actitud creativa es un comportamiento cotidiano, que no está reservado para una grupo de empleados.
    - Algunas personas son de partida más creativas que otras, pero la creatividad es una habilidad que se puede mejorar, lo que la convierte en algo accesible, para todos en mayor o menor medida.
    - Premiar la creatividad, pero sin generar la idea de que es una habilidad poco común.
    - Centrarse en fomentar una cultura creativa común, en vez de potenciar las figuras creativas individuales.
  • Potenciar la idea de que la creatividad es un bien de la organización:
    -
    Empresas como 3M, Apple e IDEO han construido su marca sobre la idea de que son organizaciones creativas.
    - Si la organización genera la idea de estar formada por personas creativas, la creatividad se considerará algo común a la mayor parte de los empleados.
    - Eso no resta valor a la creatividad, sino que la convierte en un valor corporativo tanto dentro como fuera de la organización.
  • Definir y comunicar de forma clara los límites éticos de la organización:
    Eso limitará que los empleados definan según su criterio particular lo que es ético y lo que no lo es, de forma que toda la plantilla está sujeta a las mismas reglas.

En un entorno saludable la creatividad aumenta la motivación y la productividad, ayudando a las organizaciones a descubrir nuevos problemas, ideas y soluciones, pero la dirección debe ser extremadamente cuidadosa respecto a la forma en que se genera esa cultura de creatividad, para minimizar los potenciales inconvenientes.

Debe crearse la idea de que la creatividad no es una capacidad reservada a solventar los problemas más importantes y complejos, sino que se da también en los pequeños problemas cotidianos que pueden ser solucionados de forma creativa por cualquier miembro de la organización, eso genera una cultura que esparce la innovación de todas las áreas de la empresa.

Fábrica de Toyota

Una aplicación popular de estos principios es Toyota y su famoso su sistema de producción.

Toyota implementa una media de nueve ideas nuevas por empleado al año. Pero la cultura de Toyota implica involucrar de forma efectiva a todos los trabajadores para mejorar cualquier aspecto de la compañía.

En general aquellas empresas donde la mejora es empujada desde la dirección, o encorsetada en determinados equipos, suelen ser menos eficientes y dinámicas que aquellas donde esa responsabilidad y capacidad se distribuye a todos los miembros de la plantilla. Y esa puede ser una de las principales razones por las que Toyota es famosa por la calidad de sus productos, por la participación de todos los trabajadores en la mejora de los procesos.

Estas palabras de Francesca Gino creo que resumen perfectamente la conclusión de todo esto:

“Como managers, si resaltamos la importancia de ser creativo e innovador, es importante asegurarnos de que también acentuamos la ética”
“Dan (Ariely) y yo tenemos la esperanza de que los managers empiecen a pensar en cómo estructurar el proceso creativo de tal manera que puedan mantenerse la ética bajo control, desencadenando el buen comportamiento sin desencadenar el mal comportamiento”.