Propósitos, metas y objetivos ante un nuevo año.

Primera entrada; amargada y triste de lo que opino estos últimos días de diciembre.

Empezar un año nuevo no es realmente un reto. Al menos es algo que sucederá queramos o no para la mayoría de nosotros si es que no nos persigue algún enfermedad terrible que atente con liquidar la esperanza de seguir viviendo. Creo, la importancia de iniciar un nuevo año recae muchas veces en el sentimiento de haber logrado mucho o poco durante el año que está por terminar.

La cultura, en los últimos 30 días de los 365 del año nos muestra lo que para expertos, snobs engreídos que tienen el poder de hacerlo, es lo mejor del año. Interminables listas de medios públicos o especializados aparecen en todas nuestras redes para decirnos que fue lo mejor que consumimos o en el por de los casos de lo que nos perdimos; nunca he sido atraído por estas listas, un tanto absolutista que muchas veces me deja fueran fuera de lo popular. Nunca he sido popular sino más bien descrito como extraño, viejito o en el mejor de los casos solo diferente a los demás.

Junto con lo mejor del año empezamos a ver las promesas absurdas de todos nuestros conocidos en redes sociales o en las pláticas aburridas que soportamos con familiares y amigos. Están las clásicas por ponerse en forma y bajar de peso o las elevadas en las que prometimos leer más durante el año, algunos incluso se aventuran con metas medibles como un libro al mes o abdominales marcados para su próximo viaje a la Riviera Maya. Porque claro, todos prometemos viajar más el siguiente año.

¿Iniciar un nuevo año parece un reto? Por supuesto… para la mayoría de nosotros hablar es demasiado sencillo, más cuando todo mundo está hablando de metas y propósitos, sobretodo porque nadie medirá un progreso de lo que dijimos en los últimos de diciembre. Seamos honestos, a nadie le importa lo que prometiste, nadie llegara a los dos meses, salvo ese par de tías odiosas, a preguntar sobre los dos últimos autores de moda que deberías de estar leyendo o sobre tu Índice de masa corporal. Sobretodo tu, a la primera hamburguesa que tengas enfrente o ante la nueva serie de netflix te dejara de importar lo que prometiste.

Existe infinidad de artículos especializados sobre cómo ser mejor en lo que sea que decidas; existen recetas y tutoríales en video que seguir e incluso muchas personas a las cuales admirar porque cumplieron eso que tú te mientes al finalizar el año. La pregunta es ¿porque simplemente decidimos ignorar esas metas tan pronto como podemos?

Quizás el impulso evolutivo darwiniano sobresalga en diciembre e intente hacer que mejoremos en algo mejor de lo que ya somos. Quizás seamos solo seres conformistas y nos aceptemos tal cual somos o finalmente y lo más probable nuestra mente se ocupe por sobrevivir durante un nuevo año lleno de retos laborales, compromisos sociales y envejecimiento natural.

Cuando empecé a escribir hoy, en la banca del auto lavado mientras esperaba, decidí iniciar acumplir uno de mis propósitos de este año. Escribir y leer más de lo que lo intente en el año que termina hoy.

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